Friday, April 27, 2012

Aquí estoy con las imágenes de las dos mujeres que mas admiro: Gabriela Sabatini y Florencia de la V

Los heterosexuales dicen...


Cuando los homosexuales nos expresamos para hacer conocer nuestra identidad sexual, ya sea a través de salir del closet con gente conocida o en la Marchas del orgullo Gay, aquellos que pertenecen a la heteronormatividad, o sea considerados dentro del binomio hombre-mujer y que se llaman a si mismos heterosexuales suelen decir la misma estúpida frase: “No entiendo por que los homosexuales andan diciendo lo que son, los heterosexuales no andamos por ahí afirmando a quien lo escuche sobre nuestra identidad sexual”
No hay nada más lejano de la realidad. Aunque no parezca, los heterosexuales se la pasan todo el tiempo afirmando su condición y lo peor de todo es que no lo hacen por orgullo sino más bien por temor, el temor a ser confundidos. Tal vez en las mujeres no se note pero el “típico macho heterosexual” es una maquina de demostrar que lo es.
El simple gesto de agarrarse las bolas, afirmando su “hombría” es un ejemplo claro. El pretender siempre demostrar su honor de hombre buscando pelea y “haciendo el aguante” es otro. Frases como “Yo me la aguanto por que soy macho” o simplemente “Te voy a cagar a trompadas”.
El permanente insulto a los diferentes como “puto”, “marica” y otras similares para establecer la superioridad de ser “normales”. O sea, el clásico “mataputos”
Otras frases como: “¿Qué te pasa?, que soy machito y voy para adelante”, “No te confundas”, “¡No, eso nunca!”, “Yo no discrimino, si hasta tengo amigos gays”,
Escupir, vociferar cantitos de la cancha, no usar jamás ropa que pueda parecer equivoca, son otras de sus acciones y ante todo hablar de mujeres, casi siempre despectivamente pues según su concepto todas son putas.
“¿Le das?”, “A esa mina la parto al medio”, “Yo me las cojo a todas”, “A mi no hay mina que se me resista” son algunas de su declaraciones.
¿Y todo por que? Por que tienen miedo. Por que creen que el mundo se va a llenar de homosexuales y ellos van a quedar más solos que un pingüino en el Sahara y, lo que es peor aún, que no les suceda algo, por puro azar, y termine gustándoles. Acá vendría bien hablar de la Iglesia, pero ya conocemos como son.
En fin, que desde el vecinito de al lado hasta famosos en la televisión, se la pasan pregonando su heterosexualidad no sea que alguien los confunda, que al fin y al cabo los homosexuales parecen reproducirse como conejos. Debería decir a Dios gracias, pero no soy creyente, así que:
A la naturaleza gracias.


Alexia Montes 

Tuesday, April 24, 2012

La cuarta visita

El 21 de Abril de 2012 vino por cuarta vez el gran amigo que conoce mi realidad. Para la ocasión me vestí con la pollera tableada escocesa tipo colegiala, musculosa rosa y las botas.

Antes de su venida tuve la sospecha de que podría haberlo cansado un poco o molestado tal vez, por mi presencia como mujer y se lo escribí en un mail pero me contestó que no tenia ningún problema lo que me dejó tranquila.

La nota de la reunión fue cuando me confeso que él también había tenido algunas experiencias homo lo que me sorprendió y a la vez me alegró por él.Me hubiera gustado saber más pero no quise insistir en los detalles por que a veces me da un poco de temor parecer morbosamente interesada, pero, debo confesar, que la revelación influyó en que tuviera ciertas fantasías con él.

Fue, como otras veces, una velada muy agradable y espero repetirla pronto.

Friday, April 20, 2012

Que soy


No quiero ser mujer, no me interesa. Soy lo que soy, crossdresser y reconozco que no tengo mente de mujer, no podría tenerla, si así fuera sería, al menos, travesti.
Es cierto que en la cama me siento mujer pues siempre he sido pasiva con todos los hombres con los que me acosté. Pero para muchos de ellos, la gran mayoría, era indistinto que tuviera o no ropas de femeninas, es más, muchos de ellos ni siquiera querían que me las pusiera, de manera que eso no me hace mujer.
Tengo una pareja estable desde hace dieciséis años y no solo soy pasiva en la cama con él sino que además le lavo y plancho la ropa, le cocino y le limpio la casa, lo mismo que hago en mi casa, de manera que eso tampoco me hace mujer.
Visto como mujer pero eso no modifica mi cerebro, siempre tendré rezagos de pensamientos masculinos. En un artículo de una revista leí que un neurólogo había dicho que hay similitudes entre los cerebros femeninos y los de los homosexuales e indicaba como ejemplo que ambos no sabían leer mapas y ubicarse en un sitio desconocido pero resulta que esa es una de mis mejores habilidades. Por lo tanto no tengo un cerebro de mujer.
Como cross me molestan los hombres que conmigo se quieren hacer los machos superiores pero ocurre que esa actitud me molestaba desde mucho antes de sentir plenamente mi identidad sexual cuando veía actuar a mis amigos con las mujeres. Así que esa experiencia tampoco me hace mujer.
Haber nacido mujer me hubiera privado el delicioso encanto de la transgresión de ser cross, bueno, tal me hubiera dado por vestirme de hombre, pero eso no tendría gracia pues muchísimas mujeres andan con ropas masculinas y la sociedad no dice nada al respecto.
Ni en mi adolescencia, ni ahora, puedo comprender totalmente el funcionamiento del pensamiento femenino, lo cual, definitivamente, no me hace una de las suyas.
No puedo quedar embarazada, no tengo menstruación, no pretexto dolor de cabeza cuando me quieren coger, por lo tanto no soy mujer.
Visto ropas de mujer, camino, me siento, hago ademanes de mujer, me veo como mujer, al menos para algunos que me conocen por Internet que, o son medio ciegos o analfabetos pues no leen mi perfil, pero eso no me hace mujer.
Soy cross y no me imagino de otra manera. Y utilizo esta etiqueta pues es la convención por la cual otras personas pueden saber como vivo. Si tuviera que definirme necesitaría escribir un libro que comprenda todos mis gustos y mis deseos.
Pretender ser mujer me colocaría nuevamente en el binomio de las convenciones sociales heteronormativas que solo aceptan la existencia de dos sexos y eso es algo que no acepto.
Soy cross y estoy muy feliz de serlo.

Alexia Montes.

Friday, April 13, 2012

Clarita

Clarita amaba la vida, como usted, como yo, como todos nosotros, pero una noche una bala asesina, anónima, traicionera, la dejó tirada al costado de la ruta. Y no fue solo obra de un desequilibrado mental, ella murió asesinada por toda la sociedad. Por que estaba en el momento y en el lugar donde no debía estar.
Allí donde muchos, ellos, nosotros, la moral hipócrita, sus familiares, las jerarquías de las iglesias, los docentes que no la entendieron, los que le negaron un trabajo, la arrojamos por una sola razón.
Por ser diferente.
¿Diferente a que? Todos somos diferentes. Cada uno acarrea su singularidad pero nos erigimos en jueces de la singularidad de otros, sobre todo por que nos da miedo. El peor de los miedos, el de lo que no conocemos.
Clarita, tenía sueños, como usted, como yo, como todos nosotros. Quería dejar esa vida de la calle, a pesar de que la habían echado de su casa quienes tenían la obligación de contenerla y ayudarla, a pesar de no poder seguir con sus estudios, a pesar de no conseguir un trabajo.
Clarita tenía sueños, por eso había hecho el curso de peluquería y planeaba junto con otras dos compañeras abrir un salón, por eso iba al taller comunitario de la Cooperativa Nadia Echazú a coser sabanas y conseguir unos pesos extra. Por eso, para vivir otras realidades estudiaba teatro y trataba de terminar el secundario en el Instituto Mocha Celis.
Clarita era creyente, a pesar de los hombres que dicen representar a Dios. En su casilla, tenía sobre una mesa la imagen del Virgen del Rosario de San Nicolás, a la que le rezaba cada mañana, agradeciéndole que le había hecho el milagro de salvarla cuando se hizo implantar aceite de maquina para agrandarse los senos y tuvo una infección que la llevó a borde de la muerte.
Clarita sabía que era, quizá, solo un mes más el plazo para comenzar su negocio. Un mes para abandonar la calle, esa calle donde los fascistas de siempre la insultaban durante el día y la buscaban por la noche.
Clarita, en la morgue es NN, no tiene identidad, esa identidad solo legitimada por una foto y una firma en un plástico barato que no llegó a conseguir por que su aspecto no coincidía con su sexo. Ni sus compañeras de parada sabían su nombre real, siempre la conocieron como Clarita.
Nadie podrá avisar a sus padres, aunque para ellos hace mucho que está muerta.
Unas pocas flores en su tumba se marchitaran con los días y la lluvia borrará el nombre que con lápiz de labios, a falta de otra cosa, escribieron en su cruz. Clarita.
Ni solo por razones políticas, ni solo en épocas de dictadura hay desaparecidos.


Escribo esto en homenaje a todas las Claritas, por el gran afecto que les tengo y por que logren la ley de identidad de genero y puedan desarrollarse como personas sin tener que ser victimas inermes de una sociedad que las condena sin conocerlas.
Alexia Montes