Saturday, June 28, 2008

Cuestión de etiquetas

¿Como llamaría a una persona que se viste de mujer en cuanta oportunidad tiene, desea tener relaciones con hombres vigorosos y bien dotados aunque no descarta a otros vestidos también de mujer, fantasea con ser atada y amordazada y hasta ser levemente castigada?
¿Crossdresser, gay pasivo, trans lesbiana, amante del bondage y masoquista?. Reconozco que resulta un tanto confuso. Pero en este mundo donde nos encanta etiquetarlo todo, a veces tengo la sensación de que navego continuamente por los bordes de los estereotipos. Siempre fui enemiga de la necesidad de sensación de pertenencia. Me suena a algo así como formar parte de un rebaño.
En los últimos tiempos he leído un libro interesante llamado "El eje del mal es heterosexual" y la conclusión que saqué, entre otras, es que hay tanta variedad de opciones en el terreno de la sexualidad que se me ocurre, siendo extremista, algo que me encanta, que hasta la heterosexualidad debería definirse sólo como otra variante más.
Lo que me alarma es que en medio de tanta variedad quienes, por formar parte de alguno de estos grupos (leathers, osos, lesbianas femmes o butch, travestis, transexuales, gays pasivos o activos, bisexuales, y tantos mas que no me vienen a la memoria) deberían ser tolerantes con los demás a veces demuestran que en lo profundo tienen un enanito discriminador.
La diversidad no debería ser producto de andar por ahí gritando a los cuatro vientos la identidad sexual (o cualquier otra, religión, no religión, nacionalidad, color de piel) sino aceptar, TODOS, que somos seres humanos individuales y dueños de nuestra vida.
Para culminar debo aclarar que desde los 12 años cuando al únisono comencé con la ropa de mujer y tener una relación con otro muchacho y además me atraían las mujeres, no tenía idea de como se llamaba lo que me pasaba por que no entraba dentro de las definiciones conocidas. Hoy tengo 55, recién hace diez años que supe que mi pasión por las prendas femeninas se llamaba crossdressing, claro que saberlo me sirvió para conocer sitios y amigas, pero tambien es cierto que lo había hecho durante casi toda mi vida sin saberlo. Como también supe mas o menos a los 20 años que se llamaba bisexualidad mi amor por hombres y mujeres por igual. (finalmente despues de los 35 me volví completamente homosexual).
O sea que a lo largo de nuestras vidas, o incluso al mismo tiempo, nuestra sexualidad es un mundo largo, ancho y a veces cambiante.
Por eso las etiquetas están bien para encontrar a nuestros semejantes en Internet, pero no para definirnos totalmente.
Somos seres humanos, eso basta.

El día de mi cumpleaños


Sunday, June 15, 2008

El hombre, el gay y la crossdresser

Hace poco leí un cuento escrito por un amigo en donde el personaje tenía tres vidas diferentes y decía que una sola no bastaba para vivir todas las experiencias posibles. Será por eso que en estas épocas en que se comprende que la identidad de género no es un hecho biológico sino cultural, me siento plena de poder vivir tres circunstacias diferentes sin sentir que traiciono a ninguna de ella.
Se dice que ser cross no implica necesariamente ser homosexual. En mi caso no es asi, la identidad gay y el gusto por la ropa de mujer comenzaron simultaneamente en mi remota infancia a los doce años, cuando le pedía ropa a mi madre para disfrazarme de nena y fui la noviecita, lo digo asi para no ahondar en detalles, de un muchacho del barrio que tenía en ese entonces diecisiete años.
Pero ya mas adolescente gustaba de las mujeres y sucesivos romances me llevaron finalmente a casarme. Claro que la cosa terminó en separación, con los años el heterosexual que llevaba dentro se rindió ante la firme evidencia de que mi identidad sexual era otra.
Usarle a escondidas la ropa de mi ex esposa, comprarme prendas y ocultarlas en casa de mis padres marcaron una epoca en que debía contener mi deseo a unos pocos minutos de tanto en tanto. Estando aún casado, a la edad de treinta y cinco años tuve mi primer, real, experiencia homosexual. Los siguientes siete años, justo hasta el momento de separarme fueron de total desenfreno, pasando de cama en cama, en algunas ocasiones podía vestirme para esos encuentros con ropa interior de mujer bajo la ropa varonil.
Culminé esa época y mi matrimonio al mismo tiempo y no por que una cosa fuera causa de la otra. Simplemente se dió así.
Seis meses después conocí a quien es actualmente mi pareja. Hace doce años. Después de un tiempo de conocernos le conte que era cross. Al principio no le fascinaba la idea hasta que de a poco, viéndome y viendo las fotos que me había hecho en Crossdressing Buenos Aires empezó a gustarle. Hoy día salimos al menos una vez cada quince dias a pasear estando yo montada, o nos reunimos con otra pareja en la que también uno de ellos es cross.
Resumiendo, hoy conviven en mi, el hombre, que no tiene mas remedio que existir por las convenciones sociales y el trabajo pero que realiza actividades culturales que siempre quise hacer desde chico, el gay pasivo y la cross, que cumplió el sueño de amanecer aunque sea algunos dias de la semana(por que con mi pareja vivimos cada uno en su casa) vestidita con un baby doll y rodeada por los brazos de mi hombre.
Esta claro, una vida no me alcanza.

Friday, June 13, 2008

Tenía un sueño

El pasado 25 de Febrero cumplí doce años de relación con un hombre maravilloso que cambió mi vida. Lo amo profundamente y no alcanzarían todas las palabras de todos los idiomas para decirle lo que siento. Aquí dejo un humilde poema que le he escrito.

Tenía un sueño, y quieras creerlo o no, estabas en el
tal vez no tenías nombre ni rostro definido
pero pensaba en tus brazos, en tu boca
en tus ojos, en tu pecho como abrigo.

Era un sueño agigantado por los años de espera
un sueño acunado en mi ninez inocente
un sueño en donde era quien deseaba ser
tan real, sin la culpa de ser diferente

Pensaba en una playa de mares verdes y arenas blancas
el sol acariciando nuestros secretos deseos
pensaba en sábanas de seda cubriendo nuestros cuerpos
desnudos, en un lecho de madera de cedro.

Y yo, mientras el roce de tus manos recorriéndome
centímetro a centímetro, hacía vibrar mis entrañas
me sentía águila majestuosa que levanta vuelo
delfín de las profundidades, valle entre tus montañas

Y a tí un río caudaloso vertíendose a torrentes en mi mar
la fuerza de gravedad, un volcán haciendo erupción
el ímpetu de un huracán llegando a mis costas
trás el éxtasis, en mis oidos, una sublime oración.

Y finalmente, nosotros, culminando
en un silencio de sudor y abrazos
donde están de más las palabras pero no los besos
yo, sintiendo en mi interior tu dulce obsequio
tu, sabiendo que junto con mi cuerpo
mi amor es lo más valioso que te entrego.