Fundación y escandalo
Por Alexia Montes
(No es una novela de Isaac Asimov)
23ra Novela de la serie Mi Aventura en Tokio
Capítulo I
El sol se aprestaba a descender sobre el mar, más allá de Punta Ballena y Casapueblo. Apagué la computadora y me quedé observándolo, a través de la ventana, unos minutos, hasta que fui consciente de que debía preparar el mate vespertino.
Me trasladé hasta mi cocina en el segundo piso y puse a calentar el agua. En ese momento sentí la puerta del garaje y segundos después a Marga, gritando por el hueco de la escalera preguntando donde estaba.
- ¡Acá en mi piso! - Respondí
Cuando Marga entró en la cocina se sacó los zapatos y se dejó caer sobre una silla. Le acerqué el plato con bizcochos y tomó un par.
- ¡No doy más! ¿Me estaré poniendo vieja? – Comentó.
Se oyó nuevamente la puerta de garaje y al poco tiempo apareció la dulce carita de Keiko asomándose en la cocina. Hizo lo mismo que Marga. Arrojó sus botitas y se acomodó en otra silla.
- ¡Uf! ¡No doy más! - Dijo con énfasis.
-Parece que se pusieron de acuerdo- Afirmé
- ¿Y vos? - preguntó Marga.
-Yo soy afortunada, trabajo cuando quiero y descanso cuando quiero. Y si estoy aburrida me voy a la ciudad a recorrer las galerías o visitar a mi marchand Adriana-
-De todas maneras, amo lo que hago- Dijo Marga
-Yo también- Agregó Keiko.
Unos mates después Keiko que permanecía pensativa dijo de pronto.
-Estuve pensando-
Ni Marga ni yo hicimos el clásico y repetido chiste. Tal vez por la cara de preocupación de nuestra japonesita.
- ¿Acerca de qué? - Pregunté´
-Acerca del futuro. Creo que tenemos claro que no queremos tener hijos…-
-No- Dije
-Silvia y Esther tampoco- Agregó Marga.
-Ese es el tema. Yo tengo una fábrica que dirigir, vos una inmobiliaria y además tenemos este edificio donde están todas nuestras cosas y la obra de Alexia. ¿Pensaron quien heredaría todo esto? -
No quedamos en silencio. Era un tema que nunca habíamos tenido en cuenta. Tras unos segundos dijo Marga.
-Bueno, vos podrías organizar una cooperativa con los empleados…-
-Cierto, gran idea-
-Y podríamos crear una Fundación. La dirigimos nosotras y luego entrenamos gente para que conserve todo esto, como un museo o algo así- Dije yo.
- ¡Eso es! Deberíamos comenzar a pensar seriamente en ello- Manifestó Keiko.
-Tal vez deberíamos consultarlo con un abogado de confianza- Dijo Marga.
-Abogado y confianza son dos palabras que no van juntas- Manifesté.
Ambas rieron.
-El padre de Esther siempre anda rodeado de abogados. Quizás nos pueda asesorar- Opinó Keiko.
-Eso es- Agregó Marga y tomando su celular se dispuso a llamar a la hija de Nogueira.
Un par de segundos después se oyó una voz del otro lado de la línea (¡Ja, ja, “la línea” que antigüedad!)
-Hola, ¿Esther? … ¡Ah no! Silvia. ¿Estas usando el celular de Esther?... ¡Ah! ¿Está cocinando? ¿Desde cuándo cocina? …Bueno, no la quiero molestar ahora. Decile que antes de que se le queme la comida nos llame, a cualquiera de nosotras, queremos hacerle unas preguntas. Antes de eso te pregunto a vos ¿Ustedes tienen planeado tener hijos?... ¡Ah!, ¿no? ¿Y pensaron a quien van a dejar la herencia?... ¿No? Eso es algo de lo queremos hablar con ambas. Por qué mejor no se vienen mañana a la noche a cenar y conversamos. Dale-
Y cortó.
Durante la ceremonia del mate comenzó a rondar por mi cabeza la idea para una novela. No era sobre el tema de la herencia de la que habíamos estado hablando, pero tenía que ver de alguna manera. Fue como una madeja de pensamientos de los cuales no encontraba la punta del hilo y además lo sentía como una avalancha que me superaba.
¿Por qué me sucedía esto? Siempre había comenzado mis textos con la claridad de saber adónde iba, pero en esta ocasión todo me resultaba muy confuso. Al darme cuenta de que me estaba perdiendo la conversación con mis novias decidí dejar esos pensamientos para otra ocasión. Además, ya me estaban mirando como si yo estuviera en otro mundo.
Capitulo II
Desperté en medio de Marga y Keiko. Las tres estábamos acostadas en mi cama. Como pude, para tratar de no molestarlas me levanté muy despaciosamente. Sin vestirme, solo cubierta con un camisón me dirigí a mi escritorio. Desde el momento en que abrí mis ojos se me habían aclarado de golpe las ideas que estaban muy confusas desde la tarde anterior.
Me dediqué a escribir rápidamente antes de olvidar lo que me había llegado a la mente. Estaba tan entusiasmada que no noté que Marga se había asomado a la puerta.
- ¿Tan temprano escribiendo? - Me preguntó.
-Si, no puedo parar. Si quieren desayunar preparen el café y avísenme- Respondí.
Minutos después se asomó Keiko.
-Nena, es sábado. ¡Que estás haciendo? -
-Ahí voy- Afirmé.
Una vez que escribí una sinopsis del relato fui hasta la cocina. Mis novias estaban preparando la mesa con el desayuno. El olor de las tostadas era tentador.
- ¿Alguna idea genial? - Me interrogó Keiko.
-No sé si es genial, pero es muy loca-
-La queres contar? -
-Si, igualmente por ahora no es muy clara, pero tengo muchas escenas como grabadas en la cabeza. Y lo más insólito es que tengo hasta el final. Por lo general las novelas se me van ocurriendo sobre la marcha, pero esta la siento completa, no muy clara pero completa-
- ¿Y de que se trata? - Preguntó Marga.
-Sintéticamente de un par de hermanos, un varón y una mujer que son iniciados sexualmente por sus padres y consideran que eso fue un acto de amor-
- ¡Wow! ¡Eso es muy jugado! -
-Mucho, por lo tanto, la escribiré y no sé si la voy a publicar-
Mientras tomábamos mate comenzó a llover. Amo la lluvia, solo cuando no tengo que salir de casa. Es una buena ocasión para tener sexo y disfrutarlo. Ver la lluvia a través de la ventana me produce una hermosa sensación de tranquilidad y melancolía.
Estaba pensando en esto cuando sonó el timbre. Eran las arquitectas. Bajé a abrirles la puerta del garaje y una vez adentro subimos a mi piso. Traían dos bolsas con empanadas. De modo que ya teníamos el almuerzo resuelto.
Nos saludamos con besos en la boca. Total, después de todo somos amantes. Dejaron la carga para calentarla luego en el horno y comenzamos a conversar sobre el tema que nos convocaba.
-Queda claro que nunca habíamos pensado en eso- Afirmó Esther.
-Lo que pensamos es que deberíamos consultar un abogado y por eso nos pareció que tal vez tu padre nos pudiera ayudar recomendándonos uno que no sea un pirata-
-Ja, ja. Todos son piratas y buitres a su alrededor, pero los necesita- Dijo Esther en medio de su risa.
Luego tomó su celular y agregó.
-Voy a pedirle que me envié el WhatsApp de alguno-
En tanto Esther se comunicaba con su padre Silvia y mis novias se quedaron conversando animadamente. Yo me acerqué al ventanal y miré la lluvia que caía mansamente sobre la Avenida Costanera y más allá la playa y el mar (rio). Entre los pensamientos que me abrumaban acerca de si debería publicar o no la novela cuando la terminara de escribir y una creciente melancolía debida, quizás, a la lluvia recordé aquellos versos del inigualable Serrat
“Llueve, detrás de los cristales llueve y llueve,
Sobre los chopos medio deshojados, sobre los pardos tejados,
Llueve”
Sentí un brazo rodeando mi cintura y a la inefable Esther susurrándome al oído
- ¿Preocupaciones? -
-Algunas, pero nada serio-
-Me alegro. Ya hablé con mi viejo. Tengo un numero para llamar a un abogado el lunes-
Y dicho esto me rodeó con ambos brazos y me corrió la cabellera a un lado mientras me besaba el cuello.
-Amo a las morochas- Susurró.
-Bueno, acá no te faltan- Respondí dejándome acariciar
-Soy afortunada- Manifestó y luego agregó -Pero vayamos a calentar las empanadas que tengo hambre.
Saqué una botella de vino tinto de mi bodega y pusimos las empanadas en el horno. Al rato las estábamos degustando. Las cinco, desparramadas por los sillones y en la alfombra. Era un día ideal para hacer el amor.
- ¿Qué es lo que te preocupa? - Volvió a atacar Esther.
-Una novela que se le ocurrió- Respondió Keiko por mí.
- ¿Por qué? - Preguntó Silvia.
-Porque el tema es muy escabroso- Contesté
-Bueno, hasta donde te conocemos no le tenes miedo a eso- Acotó Silvia
- ¿No te estarás metiendo con los iranies? - Preguntó Esther.
-Peor- Volvió a responder Keiko.
- ¡Wow! ¿Lo queres contar? - Insistió Esther.
Y les relate sucintamente lo que tenía escrito hasta el momento en forma de sinopsis. Quedaron con la boca abierta.
-Vaya, eso sí que es muy loco- Opinó Silvia.
Capitulo III
Tras el almuerzo nos repartimos por las camas. Silvia y mis novias subieron al piso de Marga mientras tanto Esther y yo nos quedamos en mi dormitorio.
La rubia estaba particularmente apasionada. Me llenó de besos todo el cuerpo y me abrazaba con fuerza. Yo la dejaba hacer, me resultaba agradable que se excitara así conmigo. No era la primera vez que teníamos relaciones, como lo saben, pero en esta ocasión lo disfruté como nunca antes. En un momento le dije riendo.
-Che, nena, ¿Hace mucho que no cogés con Silvia? -
-Todos los días, pero es bueno cambiar de vez en cuando- Respondió también risueña.
Tuvimos una serie casi interminable de orgasmos que luego del esfuerzo nos dejó adormiladas.
Cuando desperté Esther aún dormía. Me puse la tanga y una remera larga que suelo usar cuando no me interesa verme muy sexy pero sí cómoda. Tomé mi celular y me encaminé a mi living. Tenía que hablar con alguien acerca de mi idea y nadie era más indicado que mi editor.
Le mandé un mensaje. “¿Te puedo llamar”?
Dos segundos después me respondía
“Claro que sí, reina”
Lo llamé. Y sin demasiado preámbulo le conté lo que tenía en la cabeza.
- ¿Y cuál es tu preocupación? -
-Temo que me quieran crucificar por el tema de la novela y de cómo la protagonista justifica a su padres-
-Querida, te desconozco. Pero podemos hacer algo. Podrías publicarlo con seudónimo-
-Pero te comprometerías vos-
-No te preocupes, yo tengo una editorial con otro nombre que no me compromete, si te preocupa-
-Siendo así…-
-No te angusties. Cuando lo tengas me lo envías y lo estudiamos. Incluso puedo viajar a Punta y nos reunimos. Por ahí damos el batacazo-
-De acuerdo-
Y cortamos.
En ese momento apareció el resto de la tribu en mi living. Todas estaban con las más mínimas prendas. Me encantaba verlas así. Marga se dirigió a la cocina.
-Niñas, es hora del mate y los bizcochitos- Dijo y puso la pava eléctrica para calentar el agua.
Keiko fue hasta la alacena y sacó los paquetes de galletas. Los repartió en varios platos y pronto el mate comenzó a rodar de mano en mano. Las chicas se veían felices y yo me sentía un poco más aliviada. Decidí que el lunes comenzaría a escribir la novela.
La lluvia había cesado y decidimos ir a Kitty´s a cenar. A pesar de estar en pleno otoño la temperatura aún era agradable. Luego mis novias y yo regresamos al edificio y las arquitectas marcharon a su departamento. Una vez en casa, nos bebimos sendos vasos de whisky y nos fuimos a dormir. Al otro día nos esperaba el clásico asado de los domingos en lo de Yamura.
El padre de Keiko ya tenía noticias de los interrogantes que nos acuciaban pues ella le había hecho un comentario al respecto días antes. Mientras estábamos degustando la comida se me acercó y dijo.
-Veo que andan preocupadas por temas para los cuales todavía están muy jóvenes. Pero está bien que lo hagan. He creado esta empresa pensando en mi hija y sabiendo que debido a su orientación sexual era poco probable que tuviera hijos siempre pensé que una cooperativa de trabajo sería la solución, por ello siempre procuré mantener a mi fiel plantilla de empleados-
-Algo de eso hablamos- Respondí y agregué -No se preocupe usted, estamos tratando de asesorarnos convenientemente-
El señor Yamura me miró fijamente y luego, lentamente, comenzó a esbozar una sonrisa.
-Ja, veo que están madurando-
-Era hora, supongo- Contesté, sonriendo también.
Esa noche en casa tuvimos sexo las tres. Mis novias y yo. Luego nos dormimos plácidamente. Para el día siguiente tenía dos asuntos que comenzar. Esther se había comprometido para organizar una reunión con el abogado en el edificio donde tienen el estudio las arquitectas y Marga la inmobiliaria. En tanto yo comenzaría mi nueva novela. Y tenía que tener la mente tranquila para encontrar las palabras adecuadas.
El lunes, tras el desayuno me quedé sola en casa, salvo las empleadas de la señora Azumi que estaban ocupándose de ordenar el edificio. Me senté frente a la computadora y comencé:
Introducción
Hola amigos…Supongo que no debería contar esta historia. Probablemente sea demasiado escandalosa para los tiempos que corren, o tal vez para todos los tiempos. Aquellos en que la represión moral y religiosa dominaba las relaciones humanas. Y también para esta época en que la cultura woke solo aportó confusión e intereses políticos equívocos donde todo se mezcla sin ningún tipo de orden ni lógica acabando con los valores familiares occidentales y el respeto por el decoro, asociándose, además, a las más terroríficas dictadoras.
Pero hay una fuerza superior que me incita a develar los hechos que he vivido con mi familia y mis amigas. Tal vez parezca que hay cierto morbo en esta revelación. Tal vez parezca que soy una persona políticamente incorrecta o solo me mueve el afán de escandalizar. Pero si es bien entendida nadie debería juzgarme ni a mí ni a mis padres y hermano.
Pero no es disculpa por lo que voy a relatar. Lo que viví en los años de mi adolescencia y juventud me marcaron para siempre o mejor dicho confirmaron lo que ya me acompañaba como persona desde del mismo útero de mi madre y solo yo soy quien puede juzgar sus consecuencias.
Nadie puede opinar sobre las relaciones íntimas de las personas, las que transcurren entre las cuatro paredes de un hogar. Porque la felicidad y la libertad personales son bienes únicos que cada uno determina para sí mismo.
Contar todos estos sucesos tampoco tiene el sentido de exponer mi vida al juicio de mis congéneres. Francamente no me interesa. Nadie es dueño de la moral, sobre todo en un mundo donde la gran mayoría tiene sus trapos sucios que esconder. Cada uno sabrá qué hacer con su vida y sabrá guardarse de opinar basado solo en imposiciones sociales que muchos respetan solo por miedo o por el qué dirán mientras van por la vida jugando a ser honestos. Yo sé perfectamente que hago con la mía.
Y no estoy arrepentida
Quien soy.
Tengo veinte años, pero esta historia comienza en mí no muy lejana infancia.
Mi nombre es Sol. Soy alta, delgada, de abundante cabello negro azabache, ojos negros y piel de tono intermedio. Hija de una familia de clase media, ni baja, ni alta, lo suficientemente solvente como para vivir sin sobresaltos. Mi padre es dueño de un taller de tornería que fabrica elementos, accesorios y repuestos a pedido. Mi madre es creadora de vestimenta de alta costura que realiza en casa, pues tiene un coqueto local a la calle donde asisten sus numerosas clientas.
Construyeron una amplia vivienda de planta baja y primer piso en un barrio tranquilo de calles adoquinadas y con profuso arbolado donde los vecinos casi ni se conocen y pasan muy pocos autos por la calle dando un ambiente de tranquilidad provinciana a pesar de estar cerca de la capital. La casa es un chalet con amplio jardín y en la planta alta además del dormitorio principal, mi hermano y yo gozábamos de nuestras propias habitaciones. La actividad de mi padre lo mantenía fuera todo el día y mi madre pasaba largas horas en su local, lo que es lo mismo que decir que estaba en casa, solo saliendo para visitar a sus clientas, y siempre se hacía un tiempo para ocuparse en seguir de cerca nuestros avances escolares.
Como dije tengo un hermano, se llama Maxi. Un año menor que yo. También delgado y de delicadas facciones. Siempre fuimos muy compinches y unidos sin esas clásicas disputas entre hermanos. Y tres grandes amigas Luna, Alma y Cielo. Todos fuimos al mismo colegio desde el preescolar. Una institución de carácter privado. De esos donde el uniforme de los varones era una remera de color blanco con el escudo identificatorio y pantalones largos o cortos de color azul y las niñas la misma remera y las clásicas polleras tableadas, con motivos escoceses que usábamos muy cortas dado que, por entonces, en nuestra inocencia ignorábamos que eran motivo de excitación para los alumnos y otros varones mayores.
Mis amigas y yo formábamos un cuarteto muy unido. Éramos compañeras en el equipo de Hockey, soñando con ser algún día jugadoras de Las leonas. Solíamos tener reuniones nocturnas en casa donde nos pasábamos las horas jugando videojuegos o viendo documentales, películas en la computadora y leyendo, porque mis padres nos habían inculcado el amor por los libros. Nuestros paseos eran a la plaza, el cine o el teatro acompañadas de mi madre y las madres de Alma y Cielo. También acostumbrábamos a salir a andar en bicicleta o concurrir al Mc Donalds más cercano. Y en las vacaciones de verano tampoco nos separábamos pues viajábamos invitadas por la familia de Cielo a su casa en la costa. Maxi, por otro lado, solía juntarse con un grupo de amigos a jugar al futbol.
Mi padre es alto, delgado, sin musculatura visible, pero a pesar de ello fuerte y ágil. De cabello negro y ojos celestes, producto de una herencia genética de parte de su madre. Tiene un carácter que aparenta ser serio, pero en la intimidad del hogar es risueño y gracioso. Trabaja sin descanso para que a la familia no le falte nada y sobre todo para que mi hermano y yo pudiéramos terminar nuestros estudios, algo que tanto él como mamá consideraron siempre lo más importante. Podrás ser linda o fea, pero tu bien más preciado es la educación, siempre me repetía.
Mi madre es un hermoso exponente de la belleza árabe. No porque lo sea de nacimiento, su ascendencia, al igual que la de mi padre, es española, aunque puede suponerse algún antepasado musulmán de aquellos que conquistaron la península en tiempos remotos. Su cabello negro azabache es frondoso y largo, y sus enormes ojos negros siempre fueron motivo de elogios y asombro. Posee un cuerpo atractivo y exuberante que es la envidia de las amigas y que conserva a pesar de los años
Los rasgos genéticos se repitieron en nosotros. Mi hermano se parece a papá, incluidos sus ojos claros y yo a mamá, siendo la característica más mencionada por mis amigas y sus madres el largo asombroso de mis pestañas. Aunque, en el momento en que se inicia esa historia, todavía no estábamos desarrollados.
Capitulo IV
Al mediodía dejé de escribir y me dirigí al edificio donde están la Inmobiliaria de Marga y el Estudio de Silvia y Esther, debido a que teníamos reunión con el abogado que nos recomendara el señor Nogueira.
Nos encontramos en la oficina de Marga, café y medialunas mediante nos hizo una detallada descripción de lo que podíamos hacer.
-Bien señoras, les voy a decir que su idea es buena y por qué una
fundación les calzaría bien a las cinco, primero: Control conjunto sin hijos
herederos
Si ninguna quiere dejar bienes a familiares, la fundación se vuelve la
“heredera”. Ustedes deciden en vida qué pasa con todo: la fábrica, los estudios
de arquitectura, la inmobiliaria, los derechos de autor de la señora Alexia y
el edificio compartido. Segundo: Gestión unificada de patrimonios distintos,
cada una aporta lo suyo a la fundación, pero mantienen reglas claras: quién
administra qué. Ejemplo: la señora Keiko, como dueña de la fábrica sigue
dirigiendo la operación, pero las utilidades van a la fundación. Las señoras
Silvia y Esther como arquitectas pueden dejar sus estudios como activos
productivos dentro de la misma estructura. Tercero: Objeto social que las
represente, o sea el motivo de la Fundación, ejemplos: Cultura y hábitat: Beca
para arquitectas jóvenes y residencia artística en el edificio que comparten o Mujeres
y disidencias: Financiar proyectos de mujeres lesbianas emprendedoras y Preservación
de obra: La señora Alexia asegura que su obra no se disperse y se siga
exhibiendo. Así evitan conflictos sucesorios típicos porque sin herederos
forzosos el testamento es más libre. Pero si alguna muere sin testamento, los
bienes van a parientes colaterales o al Estado. Con la fundación, designan que
todo vaya ahí. Se ahorran peleas familiares futuras-
Una vez concluida la exposición le contestamos que nos tomaríamos un tiempo para decidir mientras él prometió prepararnos un modelo de estatuto y concluyó diciendo.
-No se apresuren, todavía son muy jóvenes y tienen tiempo para organizarse y buscar la gente que se siga ocupando en el futuro-
Una vez que cada una volvió a sus actividades me quedé tomando un café con Marga.
- ¿Qué pensas? - Le pregunté
-Para mí suena practicable. Si no fuera porque Keiko se puso a pensar nos iba a sorprender la vejez y todo se iba al tacho. Reunámonos en casa con todas y lo charlamos-
Así fue que les envié mensajes a Keiko, Silvia y Esther para concretar el encuentro.
Tras ese momento volví rápidamente al edificio. Estaba apurada por seguir con mi novela.
El inicio
Esta historia comienza cuando mi hermano y yo estábamos en los once y doce años respectivamente. En aquella época de total inocencia acostumbrábamos andar por la casa en prendas íntimas, sobre todo en los meses de verano, sin que nuestra madre lo cuestionara.
Solíamos estar en mi dormitorio o en el de Maxi, estudiando o jugando con la computadora. Yo de corpiño y bombacha y él vestido solo con un slip. No sentíamos ninguna clase de culpa pensando que podríamos estar haciendo algo malo. Era algo natural. Claro que eso sucedía solamente cuando estábamos solos con mamá en casa. Si venía alguna visita e incluso cuando papá regresaba de su trabajo nos vestíamos adecuadamente
También se convirtieron en algo natural los besos en los labios después de haber visto una película en donde la pareja protagonista se besaba apasionadamente.
- ¿Cómo se sentirá besar en los labios? - Me preguntó un día mi hermano.
-Probemos- Respondí sin pensarlo mucho.
Y esa fue nuestra primera experiencia. Del primer beso de solamente el rozar de los labios pasamos a entrecruzar nuestras lenguas penetrando cada uno en la boca del otro. Tal vez por la edad aun no sentíamos el hecho como un goce sexual pero la circunstancia de saber que era algo no permitido nos alentaba a seguir haciéndolo como una trasgresión. Se hizo costumbre y nosotros lo hacíamos sin culpa. Al fin y al cabo, era una muestra de amor entre hermanos. Pero, por las dudas, no solíamos besarnos en cualquier lugar de la casa, sino solamente estando ocultos en nuestras habitaciones.
Todo se hubiera mantenido sin mayores novedades. Nuestro juego no pasaba de ser inocente pero un tiempo después sucedió algo inesperado, al menos para mí. Una tarde, estando en mi habitación, vestidos como siempre, mi hermano me dijo.
-Es muy linda la ropa de mujer-
-Si, lo es- Respondí.
-Se debe sentir suavecita, como una caricia- Insistió
Y después de unos segundos en que seguramente estaba tratando de tomar la decisión de lo que iba a decir, me preguntó.
- ¿No me prestarías algo para ponerme? -
Lo miré a los ojos. Era evidente que le había costado hacerme esa pregunta y no podía defraudarlo. Fui hasta el ropero, tomé un corpiño, una bombacha y un vestido y le dije.
- ¿Sabes cómo ponértelos? -
- ¡Seguro! Te he visto siempre como lo haces-
Y con una destreza que no me imaginaba se puso las prendas. Lo miré de pies a cabeza. Realmente el chico era muy bonito. No me había dado cuenta antes, pero cubierto con mis prendas parecía toda una mujercita. Y se lo manifesté.
- ¿Realmente crees que puedo pasar por una niña? - Me preguntó.
-Totalmente-
-Me haces muy feliz al decirlo. No sabes cuanto tiempo tardé en decidirme a pedirte que me prestes tu ropa- Manifestó
Y ese pasó a ser nuestro segundo secreto. En cada ocasión que podíamos lo dejaba ponerse prendas mías e incluso, cuando nuestros padres no iban a regresar pronto me tomaba la tarea de maquillarlo en labios y ojos lo que lo feminizaba mucho más. Y eso le encantaba al punto que se entristecía cuando debía volver a su realidad de prendas masculinas.
Por otro lado, yo había comenzado a sentir un cosquilleo especial cuando observaba a mi madre. No entendía en ese momento la causa, pero con el tiempo me fue develada. Solía entrar a su dormitorio cuando se cambiaba de ropa en ocasiones en que iba a visitar clientas y me fascinaba verla mientras solo la cubría un conjunto de corpiño y tanga, que solían ser siempre de colores llamativos como violeta o rojo. Mas de una vez le pregunté cuándo podría usar ese tipo de lencería pues mis prendas íntimas eran casi infantiles y ella me contestaba
-Muy pronto, tal vez antes de lo que imaginas-
Así paso el tiempo hasta que, casi obviamente, sucedió lo que inevitablemente tenía que suceder. Eso fue el día que nuestra madre regresó antes de lo pensado por que se había olvidado uno de sus trabajos cuando fue a visitar a una clienta y encontró a mi hermano con ropas mías mientras yo lo peinaba para que tuviera una forma de cabello más femenino.
Ello ocurrió cuando yo andaba por los dieciséis años y Maxi por los quince. O sea que habíamos logrado mantener el secreto por un tiempo bastante largo, al menos comparado con nuestras todavía cortas vidas.
Contrariamente a lo que esperábamos y mientras ambos estábamos tratando de pensar alguna excusa creíble, nuestra madre ni se inmutó. En lugar de eso se sonrió mostrando toda su hermosa fila de blancos dientes y dijo señalando a mi hermano.
- ¡Vaya! ¡Que hermosa nena tenemos acá! -
Y luego mirándome a mi agregó.
- ¿Así que ahora tenes una hermanita? -
Dudando todavía como iba a reaccionar mi madre contesté en voz baja.
-Si. ¿No es linda? –
Nuestra madre volvió a sonreír y luego manifestó.
-Ahora debo ir nuevamente a lo de mi clienta a llevar estos trapos. Cuando vuelva vamos a conversar- y dirigiéndose a mi hermano agregó -Y ni se te ocurra sacarte esa ropa-
En cuanto terminé esta parte del texto me sentí satisfecha. Me estaba entusiasmando y decidí pasársela a mi editor para que fuera juzgando el relato.
A la hora de haber enviado el mail recibí su respuesta por WhatsApp en mensaje de voz.
- ¡Reina, esto es fabuloso! ¡Podemos hacer explotar todo! Si te animas a publicarlo con tu nombre yo también me juego. Pensalo-
“Lo pensaré” Respondí por escrito.
Y dado que ya era la hora del mate vespertino me dispuse a prepararlo. Tenía ganas de charlar con mis novias acerca de la reunión con el abogado y leerles lo que ya había escrito.
Acerca de la decisión de crear una fundación estuvimos de acuerdo. Era momento de ir armando la idea de acuerdo al estatuto que nos presentara el abogado. En principio se nos ocurrió que para simplificar la situación era deseable que Marga se asociara a las arquitectas para tener un solo emprendimiento y no dos separados, ya que se trataba de actividades afines. Marga estuvo de acuerdo y dijo que lo hablaría con Silvia y Ether.
Por su lado Keiko afirmó que comenzaría a tantear a los empleados más antiguos de sus padres para generar la posibilidad de una cooperativa. Por mi lado comencé a pensar como organizaría la preservación de mi obra.
Luego Marga nos comunicó que en la tarde siguiente las arquitectas vendrían a tomar el mate y conversar.
Tras dejar asentado por escrito las decisiones tomadas pasé a leerles los primeros capítulos de mi novela. Quedaron entre fascinadas y horrorizadas.
-Y esto es solo el principio- Dije.
- ¿Decidiste si la vas a publicar? - Preguntó Keiko.
-Todavía no, pero mi editor está entusiasmado. Lo veré más adelante-
A la mañana siguiente, en cuanto me quedé sola regresé a mi notebook y seguí escribiendo compulsivamente.
La revelación
Maxi y yo nos quedamos sin saber que hacer. Lo único indubitable era que debía permanecer vestido con mis prendas. Y así se mantuvo hasta que una hora después mamá regresó. Entró a mi habitación, ya sin sorpresa, y sentándose en el borde del a cama nos invitó a hacer lo mismo.
Una vez que nos acomodamos dijo.
-Lo que les voy a contar es una larga historia que trataré de resumir. Deben saber que su padre y yo nos casamos por conveniencia. No económica, sino para poner a salvo nuestro futuro. El hecho fue que, en nuestra juventud ambos teníamos unos pequeños problemas. Su padre había sido acusado de abusar de un menor, algo que nadie pudo probar porque no era cierto En tanto mis padres habían descubierto que soy lesbiana y estaban a punto de echarme de la casa sin ningún sustento monetario. Su padre y yo fuimos presentados en una fiesta, hablamos de nuestros problemas y se nos ocurrió que un matrimonio sería una excelente solución para esquivar ambos nuestras respectivas situaciones…-
Mi hermano y yo nos mirábamos asombrados de tamaña confesión. Nuestra madre continuó
-…Nos casamos, nos dimos cuenta que nos llevábamos bien y los tuvimos a ustedes, formando una familia respetable. Lo que no significó que no continuáramos con nuestros deseos sexuales, eso sí, con mucho más cuidado. Su padre volvió a tener relaciones con los llamados femboys, siempre confirmando que fueran mayores de edad y yo tuve algunos encuentros amorosos con señoras que no pertenecen a nuestro círculo de amistades…-
- ¿Qué son los femboys? - La interrogué
-Chicos bonitos que se visten con prendas femeninas y que suelen tener relaciones sexuales con hombres mayores. Así como Maxi-
-Yo no tengo relaciones con hombres mayores- Aclaró mi hermano.
-Todavía no, pero tendrías una gran oportunidad de aprender con tu padre. Estarías a salvo de cualquier desconocido que te pueda dañar, serias tratado con mucho amor y tu padre no tendrá que andar corriendo aventuras peligrosas teniendo a un femboy en casa- Manifestó nuestra madre con total desparpajo.
- ¿Papá lo sabe? - Volví a preguntar.
-Si, y está encantado. Lo llamé recién, cuando iba a lo de mi clienta-
Y poniendo la mano sobre la cabeza de Maxi agregó.
-Te va a gustar. - Esta noche, cuando regrese tu padre lo vas a recibir así vestido, o mejor aún, te voy a dar algo de mi lencería para verte más sexy-
Y el asunto quedó resuelto. Maxi no manifestaba miedo ni repulsión. Hasta llegué a pensar que le estaba gustando por anticipado lo que podía suceder
La primera noche
Papá llegó temprano. Evidentemente impaciente de saber lo que iba a encontrar. Abrió la puerta y mamá salió a recibirlo. Luego nos llamó. Maxi tenía puesto un conjunto de corpiño y bombachita color negro con voladitos y un baby doll también negro transparente. Cuando lo vio papa exclamó.
- ¡Vaya, pero si está más hermoso de lo que me imaginaba! -
Sin más preámbulos lo tomó de la mano y lo llevó al dormitorio principal. Entraron y cerró la puerta. Mama y yo nos quedamos unos segundos en el pasillo. Ella me tomó de la cintura y dijo.
-Tu hermano se encamina a la felicidad-
-Espero que así sea- Respondí.
-No lo dudes- Aseveró y tomándome de la mano comenzó a llevarme hasta el baño principal.
La seguí obediente y cuando entramos al recinto pude ver que estaba preparada la bañera con agua tibia y sales aromáticas. Mi madre comenzó a sacarse la ropa. Por primera vez la veía totalmente desnuda y debo confesar que me parecía bellísima. Hasta estuve a punto de acariciar su suave piel, pero me contuve. Ella se metió en la bañera y ordenó.
-Desnúdate y ven conmigo-
Nuevamente le obedecí sin protestar. Me saqué toda la ropa y me introduje. El espacio no era para dos personas por lo que quedamos muy apretadas una contra la otra. Pasó su brazo sobre mi hombro y dijo.
-Sos hermosa. Los chicos del colegio se deben morir por vos. Pero sos demasiado linda para esos atorrantes. Tu felicidad estará con otras mujeres y vas a tener conmigo la oportunidad de conocerla-
- ¿Y si me gustara un chico? - Pregunté.
-Si te gustara yo ya lo habría sabido. Nunca hablas de muchachitos. Ni vos ni tus amigas. Las he oído conversar. De todas maneras, esa será tu elección cuando sea el momento. Por de pronto vas a recibir todo el amor de tu madre-
Y atrajo mi cara a su cara y me dio el beso más hermoso que recibí en mi vida. Su lengua se entrecruzó con la mía y no quería ni podía separarme de su cuerpo. Comenzamos un mutuo y frenético intercambio de caricias en todas nuestras extensiones.
-Sabes besar muy bien. No me digas que estuviste practicando- Manifestó.
-Si, con Maxi- Respondí.
Ella rio.
- ¡Debi habérmelo imaginado! - Exclamo y siguió riendo.
Salió de la bañera, se secó y me arrojó otra toalla.
-Veni, vamos a tu habitación. Te voy a enseñar lo que hace una verdadera lesbiana-
Y yo sentí que me esperaba la felicidad al igual que a mi hermano.
Desnudas, como estábamos, nos acostamos en mi cama. Mi madre comenzó a apretarme los pezones de mis pechos y yo comencé a experimentar por primera vez el placer del dolor. Pero mi madre estaba dispuesta a continuar. Comenzó a besarme en los labios y luego, lentamente fue bajando a mis senos, besando luego mi vientre para culminar en los labios de la vagina. Los abrió e introdujo su lengua. Comencé a temblar. No podía detenerme. Sentí un calor intenso bajando por mi cuerpo y de pronto advertí que me desarmaba totalmente.
El temblor aumentaba de tal manera que me retorcía como una serpiente. Mi madre no dejaba de mover su lengua y de pronto sentí la necesidad de gritar de placer. Cuando deje de moverme una intensa sensación de relax me invadió y me quede quieta.
-Acabas detener tu primer orgasmo, mi niña- Dijo mi madre
Y tras sus palabras me ordenó que me acostara boca abajo. Su lengua comenzó a invadir el espacio entre mis glúteos. El placer era aún mayor. Recomenzó el temblor. Ya esperaba lo que seguía y volví a gritar. Tuve mi segundo orgasmo.
Tras ese momento mi madre me pidió que hiciera lo mismo con ella y mi lengua se convirtió en exploradora. Ella también tuvo sus orgasmos. Y así fue que me di cuenta que me sentía toralmente adherida a ella. Que la amaba. Y me pregunté que estaría sintiendo mi hermano respecto de papá.
Seguimos besándonos un rato hasta que ella se levantó de la cama y de una caja sacó lo que después supe que era un dildo con un arnés. Se lo puso y ordenándome que me acostara boca arriba manifestó.
-Querida hija, es hora de que pierdas tu virginidad-
Yo me mantuve en silencio esperando lo que ella quisiera hacer. La sensación de sometimiento y sumisión me estaba resultando muy placentera. Ella embardunó el dildo con crema y muy lentamente, abrazándome con mucho cariño me fue penetrando. Yo volvía a los temblores. No recuerdo cuantos, pero tuve varios orgasmos siendo sometida por mi propia madre.
Y la frutilla del postre llegó cuando me volvió a dar vuelta y me penetró por el ano. Yo deseaba que eso no terminara nunca.
-Esto es lo que está gozando tu hermano- Dijo ella.
Y yo supe que la estaría pasando muy bien. Nos vestimos y salimos al pasillo. Papá iba camino a la cocina y preguntó si había comida preparada. Mamá le dijo que si y que la pusiera a calentar en el horno.
Fui hasta la puerta del dormitorio para buscar a Maxi. Salió vestido todavía con la lencería de nuestra madre.
- ¿Qué tal estuvo eso? - Le pregunté.
-Maravilloso. No te imaginas-
-Algo. Mamá y yo estuvimos teniendo relaciones en mi cama- Afirmé.
Tomados de la mano fuimos hasta el comedor. Mamá ya estaba sirviendo la comida. La cena fue como la de todas las noches, como si no hubiera pasado nada diferente. Papá contó lo sucedió en el día en el trabajo y mamá también contó su jornada. Nos preguntaron como íbamos en el colegio. Se interesaron como siempre en nuestros avances en los estudios y nos estimularon para seguir progresando. Ambos teníamos muy buenas notas.
El único momento en que se trató el tema fue cuando nuestros padres nos recomendaron no hablar de lo sucedido. Yo no necesitaba esa recomendación. Para mi estaba bien claro que no se trataba de algo normal. Ignoraba si en alguna otra familia sucedía algo parecido, pero si era así nadie hablaba.
De todas maneras, me sentía tranquila. Podía no ser normal pero mi hermano y yo habíamos aprendido lo que ninguno de nuestros compañeros tenía ocasión de conocer a nuestra edad. Lo que me tranquilizaba era que nuestros padres nos trataron con mucho amor sin el riesgo de hacerlo, sin experiencia, con alguien, desconocido o no, que nos pudiera dañar.
Tras la cena Maxi y yo nos juntamos en su dormitorio. Estuvimos conversando acerca de la experiencia de la tarde. Yo le manifesté mi idea sobre la recomendación de nuestros padres y él estuvo de acuerdo.
-La pasé muy bien. Papá me trato con mucha dulzura. Nunca me sentí abusado-
Y pasó a relatarme su experiencia. Lo escuche atentamente.
Una vez a solas en mi habitación hice un análisis de la situación. A la edad de mi hermano y la mía otros chicos son asesinos de sus compañeros en las escuelas, o de otras personas cuando intentan robar, son soldaditos de los narcos y se drogan arruinándose la vida para siempre. Generalmente es producto de padres indolentes, ignorantes e incluso delincuentes. A mi edad muchas chicas terminan embarazadas como consecuencia de tener relaciones con sus jóvenes novios que no usan preservativos por falta de dinero o por ignorancia.
En cambio, mis padres nos daban amor. Y si ese amor llegaba hasta lo sexual era normal para nosotros. Aprendimos todo lo que debíamos aprender cuidados y protegidos. Respetaron nuestras orientaciones sexuales que, como sabemos, no son de elección libre. Se nace así y no es pecado. No es una elección. No es producto de abusos ni engaños.
La lectura de los siguientes capítulos siguió fascinando a mis novias. Cuanto más avanzaba más escandalizadas se mostraban, pero me fui dando cuenta que era una reacción momentánea ya que, luego, manifestaban su aprobación. Lo mismo sucedía con mi editor que me instaba a no abandonar el proyecto.
Las que todavía no conocían el texto escrito eran Silvia y Esther. Por lo tanto, decidí que se los leería para ver como reaccionaban. Y eso ocurrió la tarde en que nos reunimos para conversar sobre la fundación pues la hija de Nogueira nos avisó que el abogado ya tenía preparado un modelo de estatuto para que lo estudiáramos.
Mientras tomábamos el clásico mate con bizcochitos Esther nos leyó el texto del estatuto.
Capitulo V
Y comenzó la lectura:
-El estatuto de una fundación sin fines de lucro es el documento fundamental (su "constitución" interna) que regula toda su existencia: desde qué objetivos persigue hasta cómo se administra, cómo se financia y qué pasaría si decide cerrar.
A diferencia de las asociaciones civiles (que tienen "socios"), las fundaciones nacen a partir de un patrimonio inicial afectado a un fin de bien común que aportan sus fundadores.
A nivel general (y siguiendo los lineamientos de organismos de control como la Inspección General de Justicia), la estructura de un estatuto tipo se divide en los siguientes títulos obligatorios:
Estructura de un Estatuto de Fundación
1. Constitución, Denominación, Domicilio y Duración
- Nombre: Debe incluir obligatoriamente la palabra "Fundación" (ej. Fundación Destinos Verdes).
- Domicilio Legal: Se establece la jurisdicción (ciudad/provincia) donde operará principalmente.
- Plazo de Duración: Puede ser por un tiempo determinado (ej. 99 años) o a perpetuidad.
2. Objeto Social y Capacidad
- Es la parte más crítica del estatuto. Debe describir de forma precisa, clara y detallada las actividades que realizará.
- Requisito de bien común: El objeto debe apuntar siempre al interés general (educación, salud, ciencia, asistencia social, medio ambiente, etc.) y carecer por completo de fines de lucro.
- Se detalla la capacidad jurídica de la entidad para comprar bienes, contraer obligaciones, recibir subsidios, firmar convenios, etc.
3. Patrimonio y Recursos Financieros
- Patrimonio Inicial: El aporte mínimo en dinero o bienes que los fundadores otorgan para arrancar (en muchos países se exige un equivalente mínimo a varios salarios básicos para demostrar que el proyecto es viable).
- Futuros Ingresos: Se detalla cómo se financiará en el día a día: donaciones, herencias, legados, subvenciones estatales, eventos de recaudación y frutos civiles de sus propios bienes.
4. Órgano de Administración (Consejo de Administración)
Las fundaciones no tienen asamblea de socios; se gobiernan mediante un Consejo de Administración. El estatuto debe fijar:
- Cargos: Generalmente un mínimo de tres miembros: presidente, secretario y Tesorero.
- Duración y Elección: Cuánto duran en sus cargos y cómo se eligen/renuevan los consejeros (si por voto mayoritario del propio consejo, por designación del fundador, etc.).
- Carácter Ad-Honorem: Por ley, los miembros del Consejo de Administración no pueden percibir sueldos por ejercer sus funciones de dirección.
5. Órgano de Fiscalización
- Se define si contará con un revisor de cuentas o un órgano de fiscalización interno para controlar la legalidad y la contabilidad de la fundación (a menudo es obligatorio si se superan ciertos montos de activos).
6. Cierre de Ejercicio Económico
- Establece la fecha exacta del año (ej. 31 de diciembre) en la que se cierran las cuentas para confeccionar los balances contables, estados de resultados y la memoria anual que se presentarán ante el Estado.
7. Disolución, Liquidación y Destino de los Bienes
- Determina por qué causales se cerraría la fundación (imposibilidad de cumplir el objeto, quiebra, etc.).
- Regula el sobrante: Una cláusula inamovible es que, si la fundación se disuelve, todos sus bienes remanentes deben ser transferidos a otra entidad sin fines de lucro debidamente reconocida por el organismo de impuestos, o bien al Estado. Ningún fundador o consejero puede quedarse con los bienes.
Aspecto Legal Clave: Para que este estatuto tenga validez legal y la fundación obtenga su "Personería Jurídica", debe ser redactado e instrumentado mediante Escritura Pública (ante un escribano/notario público) o instrumento público equivalente, y ser presentado ante el registro público o la autoridad de control de tu país junto con un "Plan de Acción" que demuestre la viabilidad del proyecto para los primeros años-
Luego de tan detallada exposición, Esther nos repartió una copia a cada una para que las estudiáramos. Y mientras continuábamos con el mate dije:
-Silvia, Esther. Como saben estoy escribiendo una novela con un argumento bastante borrascoso. Ya conocen el tema, pero quiero compartir lo que ya tengo escrito con ustedes para ver que opinan-
Ambas prestaron atención mientras leía lo que tenía escrito aclarando que a pesar de tener resuelto el final todavía no lo iba a develar hasta que estuviera terminada.
-Francamente no me sorprende- Dijo Esther.
-A mí me parece fabulosa. Pero… ¿la vas a publicar? – Manifestó Silvia
-Todavía no lo sé, pero mi alma políticamente incorrecta me está empujando a hacerlo. Y mi editor también.
Capitulo VI
Sin tener todavía en claro como íbamos a organizar nuestra fundación, aunque era una decisión tomada, yo continué en la mañana siguiente con mi novela
El después
En la mañana siguiente nos levantamos y desayunamos como todos los días. Cuando llegué a la escuela me encontré con mis amigas. O ellas son muy perceptivas o yo demostraba de manera notable mi felicidad. Pero no hicieron comentarios preguntando por algún posible amor heterosexual. Era cierto, como decía mi madre, que jamás hablábamos de chicos, lo que yo no había notado hasta ese momento.
Me interrogaron, curiosas, si mis padres me habían regalado algo valioso o si había sacado alguna nota excelente en los últimos exámenes. No les contesté, evadiendo cualquier respuesta que pudiera delatarme y las dejé pensando solo diciendo.
-Nada, solo me levanté feliz hoy. Será porque el día esta hermoso-
La vida continuó igual. La familia vivía en total armonía. Las relaciones sexuales no eran una obsesión. Se producían si había ganas y siempre estábamos de acuerdo en tenerlas. Maxi se vestía con la ropa sexy de mamá y nosotras jugábamos erotizándonos mutuamente.
Una tarde de sábado papá llevó a mi hermano a jugar al futbol, algo que no dejó de hacer, y por lo tanto mamá y yo nos quedamos solas en casa. Nos acostamos en la cama matrimonial, desnudas. Luego de las caricias y los besos mamá comenzó a apretarme los pezones y yo gozaba del dolor, eso hizo que ella me preguntara si estaba dispuesta a disfrutar un poco más y le dije que sí. De pronto comenzó a morderme los pezones y cuando comenzaron los temblores me di cuenta que iba a tener un orgasmo. Y no fue uno, sino varios durante el tiempo en que mi madre continuó haciéndolo.
En otra ocasión comenzó a enseñarme a hacer fellatio, algo que nunca había imaginado hasta entonces. Para ello usó otro dildo, se lo colocó en el arnés mientras me decía.
-No sé cuál va a ser tu definitiva orientación sexual, pero deberías aprender algo que les gusta a los hombres-
Y me ordenó abrir la boca introduciéndome el dildo. A continuación, me enseñó como debía besarlo y lamerlo. Como anteriormente, gocé con la situación a pesar de ser un objeto artificial. Al repetirlo varias veces en nuestras relaciones comencé a pensar cómo se sentiría un pene verdadero y se lo pregunté a mi madre.
- ¿En verdad quieres saberlo? - Me preguntó.
Como le respondí afirmativamente insistió.
-Con la única persona que lo puedes aprender es con tu padre-
- ¿Puedo? - Pregunté.
-Seria cuestión de averiguarlo- Dijo mi madre siempre comprensiva.
Esa noche mamá, acompañada por mí le preguntó a papá si estaba dispuesto a tener relaciones conmigo y él aceptó.
-Sería bueno un cambio para ver que cuanto le enseñaste- Respondió papá.
-Lo único que te voy a pedir es que la penetres analmente. No queremos que quede embarazada- Afirmó mamá.
Antes de la cena fui con mi padre al dormitorio principal. Me vestí con lencería de mi madre. Mi padre se desnudó totalmente y me esperó acostado en la cama. Ver su cuerpo cubierto de vello, aunque no muy abundante me produjo asombro acostumbrada a ver a mi madre y a mi hermano con sus pieles suaves y tersas. Comenzamos un juego de besos y caricias que culminaron cuando me aferré a su pene y me lo introduje en la boca. Sentir la carne erecta casi me produce un orgasmo inmediato.
- ¡Parece que tu madre te ha enseñado bien! - Exclamó papá
Tras eso me puso boca abajo y dilatando mi ano me penetró. También sentí por primera vez como se produce el orgasmo masculino. Sus temblores y su grito de placer. Otra experiencia fascinante.
Fue la única vez que tuve relaciones con mi padre. Tras satisfacer mi curiosidad y su placer volví a los encuentros con mi madre donde me sentía más mimada. Además, mi padre prefería a Maxi con sus ojos y sus labios pintados y la lencería de mamá.
El gran paso de Maxi
Llegó el día del cumpleaños de mi hermano. Nuestros padres decidieron darle un inesperado regalo. Entre mamá y yo lo vestimos con una minifalda y una blusa casi transparente por lo que se podía entrever el corpiño. Completamos el atuendo calzándolo con unas sandalias mías de taco escaso para que pudiera caminar cómodo y como gran sorpresa mamá había comprado una peluca de color negro, larga que le colocó y peinó.
Todos esos preparativos fueron para que, por primera vez, Maxi pudiera a la calle travestido. El plan era ir a cenar los cuatro al Mc Donalds que quedaba cerca de casa. Debo confesar que se lo veía hermoso. Yo, con un vestido muy corto y sandalias con taco alto no me veía tan esplendida como él.
En el local de comidas rápidas nos sentamos a cenar hamburguesas con gaseosa y papa fritas. Mirando a mi alrededor pude observar que algunos chicos de mesas vecinas miraban a Maxi y se lo hice notar lo que provocó que se sonrojara. Pero estaba feliz.
Cuando regresamos a casa volvimos a nuestra costumbre de tener relaciones papá con Maxi y yo con mamá. Fue un cumpleaños distinto y realmente hermoso.
Pero era recién el comienzo de la gran decisión de mi hermano. Un día dijo que quería ir al colegio con pollera. Nuestros uniformes eran iguales, pero se diferenciaban en ese detalle, ellos iban de pantalón y las chicas de pollera mini tableada con motivos escoceses. Él estaba decidido a dar el gran paso ante todos nuestros compañeros. Y no hubo manera de convencerlo. De manera que ambos salimos para la escuela ya que estábamos a muy pocas cuadras y solíamos hacer el recorrido caminando.
Durante el trayecto, porque nadie se dio cuenta o por que se cuidaron de decir algo, no hubo inconvenientes. Pero cuando ingresamos al patio para formar se convirtió en objeto de todas las miradas. Aunque, sorpresivamente no hubo ninguna burla.
En el momento de la formación lo vio uno de los preceptores, lo sacó de la fila y le dijo que fuera a la dirección. De paso también me ordenó que fuera yo también. Y ahí fuimos.
En el recinto de la dirección estaban el jefe de preceptores y el director. Su mirada era una mezcla de dureza y sorpresa.
- ¿Qué le dio por vestirse con pollera? - Preguntó el director.
-Me gusta- Respondió Maxi.
- ¿Y no pensó que podría traer problemas? -
-Hasta ahora no ha habido. Porque ustedes nos han enseñado siempre en respetar la diversidad y no hacer bullyng. - Respondió mi hermano.
Yo pensé, gol para para Maxi. Los directivos acusaron el golpe de la respuesta.
-Muy astuto- Dijo el director.
- ¿Usted sabia de esto? - Me interrogó el jefe de preceptores.
-Obvio, vine con él desde nuestra casa- Contesté.
- ¿Y qué opina? -
-Lo mismo que él-
- ¿Y sus padres lo saben? -
-Si- Dije lacónicamente.
-Ambos directivos respiraron hondo y tras unos segundos que se tomaron para pensar el director manifestó.
-Bien, vamos a hacer algo. Lo dejaremos vestir como quiera, siempre y cuando sus compañeritos no hagan ningún escándalo. Si llega a haber problemas olvídese de andar en pollerita-
-De acuerdo- Contestó mi hermano.
Y salimos de la dirección. Nadie hizo escandalo alguno. Ni ese día ni los siguientes. Los compañeros de mi hermano lo aceptaron sin hacer ningún tipo de burla o agresión. A medida que pasaban las semanas yo seguía asombrada por el respeto de los alumnos y por la audacia de mi hermano.
Al terminar este capítulo comencé a sentir que la decisión de publicar se estaba haciendo más fuerte en mi corazón. Se los envié por mail a mi editor con una nota que decía:
“Anda pensando en jugarte, porque yo estoy casi decidida”
La respuesta fue rápida.
“Reina, vamos a revolucionar el mundo con esto”
Al día siguiente la reunión con el grupo se aprovechó para decidir cuál iba a ser la función de la fundación.
-No tiene que ser algo que hagamos nosotras. Lo más lógico sería, por ejemplo, dar becas. A lo sumo evaluamos a quienes se presentan y elegimos- Opinó Marga y fue un acuerdo absoluto.
- ¿Becas para qué? - Preguntó Silvia.
-Para estudios. El premio podría ser, por ejemplo, para los mejores promedios del secundario y que los estudiantes elijan a que universidad quieren ir- Respondió Marga que, evidentemente, ya tenía pensado el tema.
- ¿Estudios de qué? - Atacó esta vez Esther.
-Lo que está relacionado con nuestras actividades, arquitectura, artes plásticas, literatura y hardware o Inteligencia Artificial-
-O sea las mejores universidades aquí o en cualquier parte del mundo en estas materias- Acotó Keiko.
-Exacto- Afirmó Marga.
- ¿Para lesbianas? - Preguntó Silvia tímidamente.
-No, mi posición es que no debemos ser sectarias. Eso nos compromete políticamente y cualquier imbécil puede aprovecharse. Yo creo que debería estar abierto a todo el mundo, sin distinciones. Lo único que vale es el mérito por sobre toda otra característica- Afirmé yo convencida.
Y estuvimos de acuerdo. Redactamos la idea en un Word y Esther prometió hacérselo llegar al abogado que seguía puliendo el estatuto. Lo que nos faltaba era cómo elegir autoridades y como formar directivos para el futuro.
Capitulo VII
En tanto yo seguía pensando en mi novela y en la mañana posterior continué escribiendo
El veraneo final
Pasó ese año y el siguiente. Y llegó el momento de graduarme. Mis amigas Luna, Cielo y Alma y yo no teníamos deseo de ir con el resto del curso en el viaje de egresados a Bariloche. Éramos como una pequeña comunidad y deseábamos pasar el ultimo veraneo, una vez recibidas, en algún sitio tranquilo.
El padre de Cielo nos ofreció su casa de Pinamar por diez días y además tuvimos la suerte de que ella ya había sacado el registro de conducir por lo que nos pudo llevar hasta la costa en el auto de su mamá.
El plan era sencillo. Pasarnos el día en la playa disfrutando del sol, luego por la tarde regresar a la casa, prepararnos nosotras mismas la comida y continuar con alguna salida a caminar por la calle principal viendo vidrieras para, finalmente, quedarnos conversando en la sala hasta que el cansancio nos venciera.
Pero, inesperadamente, algo sucedió la primera noche. Después de la playa, la cena y el paseo nos sentamos en la alfombra a conversar sobre nuestros futuros planes en la vida.
Cielo y Alma tenían en claro que ingresarían en la Facultad de Medicina. Y hablaron de su vocación con gran entusiasmo. Yo conté sobre planes concretos que ya tenía encaminados. Estudiar arquitectura en Barcelona y trabajar en un estudio que se dedicaba a reciclar pueblos abandonados para convertirlos en sitios turísticos. Ya había gestionado mi ingreso en la Universidad y en cuanto al trabajo, me estaban esperando con los brazos abiertos. Conté que tenía hablado del tema con mis padres y que ellos estaban muy contentos con mi decisión apoyándome totalmente.
Pero cuando Luna quiso comenzar a contar su sueño de futuro, en lugar de ello se largó a llorar de una manera casi inconsolable. Nos quedamos sin saber que decir hasta que reveló la causa de su desesperación.
-Hace dos semanas mi hermano me violó- Dijo entre sollozos.
En principio nos quedamos mudas, pero fue Alma la que le preguntó.
- ¿Lo saben tus padres? -
-Si, lo saben-
- ¿Y que hicieron al respecto? - La interrogué yo.
-Nada. Dicen que yo fui la que lo provocó. Que soy casi una ramera y que me lo tengo merecido-
- ¡Pero, que hijos de puta! - Exclamamos las tres al unísono.
-Y eso no es nada. A él lo enviaron a estudiar a una universidad de Boston con todos los gastos pagos. En cambio, a mí no me ayudaran más económicamente. Tendré que buscarme un empleo para sobrevivir. Vine aquí con ustedes porque me quedaban unos pequeños ahorros y no me iba a perder esto por nada del mundo-
Le pasé el brazo por el hombro y la atraje hacia mí. Continuaba sollozando y la apreté contra mi pecho. Debo confesar que su cercanía me producía una sensación de afecto que iba creciendo. La besé en la frente, en las mejillas, en los ojos. Y terminé besándola en la boca. Un segundo pensé que me había extralimitado, pero ella se aferró a mí y correspondió mis besos. Casi sin darme cuenta culminamos acostadas en la alfombra besándonos desaforadamente.
Estábamos en eso cuando pude observar con el rabillo del ojo que Alma y Cielo estaban haciendo lo mismo. Era como si todo el lesbianismo se hubiera despertado de golpe.
“Con razón nunca hablamos de chicos” Pensé en ese momento recordando las palabras de mi madre. Ahora sabía cuál era mi verdadera orientación sexual.
Ya calmadas nos quedamos mirándonos las cuatro.
-He aquí la verdad. Somos cuatro lesbianas- Dije haciéndolas reír, incluso a Luna.
Cielo se levantó de la alfombra, fue hasta la heladera y trajo una lata de cerveza.
-Festejemos esto. Y luego nos ocupamos de ayudar a Luna- Dijo mientras servía el líquido en cuatro copas.
-De eso me ocupo yo- Manifesté, y luego tomando a Luna por la cintura le dije
-Ahora dedícate a disfrutar de este inigualable momento. Cuando regresemos te venís a mi casa a hablar con mis padres. Luego vamos a tú casa a buscar tus tesoros y ahora te hago la pregunta más importante de tu vida-
- ¿Cuál? -
- ¿Te casarías conmigo y nos vamos juntas a España? -
- ¡Si! Pero no tengo un peso-
-No te preocupes. Eso también lo vamos a solucionar. –
Esa noche Luna tuvo un intensivo curso de lesbianismo. Le enseñe todo lo que había aprendido con mi madre. De todas maneras, la traté con toda delicadeza para no recordarle el mal rato pasado por culpa de su hermano. Y así pasamos las noches siguientes. Mi nuevo amor gozaba de toda la experiencia que le brindaba. Cielo y Alma tampoco se privaban de nada. Y en cada mañana, durante el desayuno nos veíamos felices como nunca antes.
- ¿Cómo no nos dimos cuenta antes de que era esto lo que deseábamos? - Preguntó Alma.
-Creo que estuvo latente en nosotras y teníamos miedo de revelarlo- Afirmé, yo que era la única que sabia bien de que se trataba, aunque nunca conté sobre las relaciones con mi madre.
El desafío.
Llegó el momento de regresar a Buenos Aires. Fue un viaje tranquilo en el que cada una se dedicó a meditar sobre el futuro. Cielo y Alma todavía tenían dudas sobre como tomarían sus padres la nueva revelación, pero yo estaba segura de la aprobación de los míos y de que actitud tomarían con respecto a Luna.
Cielo nos dejó en la puerta de mi casa. Ingresamos y nos encontramos con mamá y papá que estaban almorzando en el comedor. Entré primero tomando de la mano a Luna les dije sin dudar.
-Mamá, papá, les quiero presentar a mi novia y futura esposa-
Ambos sonrieron. Se pusieron de pie y la abrazaron con tanto entusiasmo que hasta a mí me sorprendió. Luna estaba feliz por el recibimiento. Luego nos sentamos a la mesa, nos ofrecieron algo para comer y le pregunté a mi novia si podía contar lo que pasó. Ella asintió.
Y les relaté el lamentable suceso que tenía a Luna acongojada. Ellos exclamaron a dúo cuando supieron la reacción de sus padres.
- ¡Pero, que hijos de puta! -
De inmediato mi madre preguntó que íbamos a hacer.
-Mi plan es que Luna se venga a vivir con nosotros hasta que viajemos a España porque eso es lo que le propuse. El problema es que ella no tiene dinero para viajar. Por de pronto iremos a su casa para que retire todo lo que se quiera llevar…-
-Eso va a generar un problema con los padres- Opinó papá interrumpiéndome.
-Veremos, Luna ya es mayor de edad y no pueden prohibirle que se vaya- Respondí.
-Bien, haremos eso, yo las voy a llevar. Tomen las valijas que necesiten- Afirmó papá y continuó – Si es preciso entro con ustedes-
-No creo que sea conveniente. Pueden acusarte de intromisión. Mejor entramos las dos solas- Afirmé.
-De acuerdo- Aceptó papá.
Y mientras mamá fue hasta la buhardilla a buscar varias valijas papá tomó las manos de Luna y le dijo.
-Por el pasaje y el dinero no te preocupes. Nosotros te vamos a ayudar.
-Gracias, son ustedes muy buenos- Contestó Luna al borde del llanto.
Cargando con cuatro enormes valijas subimos al auto de papá y en pocos minutos estuvimos frente a la casa de mi novia. Entramos y nos encontramos de pronto con sus padres sentados en el living. Ya nos habían visto descender del auto y estaban visiblemente mal dispuestos.
-Era hora que llegaras- Fue lo primero que dijeron sin saludarla a ella ni a mí.
Luna no contestó, siguió camino a su habitación y yo la seguí. De inmediato comenzó a guardar en las valijas todo lo que podía de ropa y sus libros y recuerdos. Los padres se pararon en la puerta del dormitorio.
- ¿Se puede saber que estás haciendo? - Preguntó la madre.
-Yéndome de sus vidas para siempre-
- ¿Y te trajiste a esta atorranta para que te ayude? - Preguntó el padre señalándome.
-Esta atorranta es mi novia y es justo que la respeten-
Los padres abrieron los ojos como platos. No podían creer lo que oían.
En tanto terminamos de guardar todo lo que Luna quería llevarse. Cuando nos dirigimos a la puerta los padres no se movieron. Entonces mi novia dijo.
-Me voy. Ustedes están muertos para mí y espero que me olviden. Para que sepan tengo grabado en mi celular toda la violación que sufrí de parte de mi hermano. Si ustedes vuelven a molestarme subiré el video a las redes y les juro que se hará viral en muy poco tiempo. Y no queremos arruinar la carrera de mi hermano. ¿No? -
Lo padres palidecieron. Corriéndose de la puerta nos dejaron pasar. Bajamos al living, sacamos las valijas al jardín anterior y antes de cerrar la puerta Luna les arrojó el llavero al piso. Sin decir nada más llevamos las valijas al auto donde esperaba papá.
- ¿Todo bien? - Nos preguntó.
Respondí afirmativamente. Y arrancó.
-Creo que por primera vez soy feliz. Mis padres nunca me quisieron, siempre valoraron a mi hermano por ser varón. Porque iba a seguir con el negocio familiar, pero a mí siempre me consideraron una estúpida solo por ser mujer- Relató Luna
-Ahora vamos a organizar el viaje de ustedes. Mañana sacamos los pasajes de avión- Dijo papá.
Esa noche, después de la cena Luna y yo nos acostamos en mi cama. Papá con Maxi en la cama matrimonial y mi madre durmió sola. Pero yo podía observar que no lo lamentaba. Estaba feliz por mí.
-Esto es lo que soñaba para vos- Me dijo después de la cena.
Estando acostadas y abrazadas en mi cama le pregunté a Luna
- ¿Es cierto que tenes la violación grabada? -
-No, se me ocurrió decirlo en ese momento. Pero no te preocupes. Se van a cuidar muy bien de dar un paso en falso-
Capitulo VIII
En medio de todo el trajín de escribir y reunirnos para organizar la fundación llegó mi cumpleaños. Por ello lo primero que hice, dada la diferencia horaria, fue llamar a la diosa Harumi que festeja su aniversario el mismo día que yo y me anoté en la agenda llamar cuatro días después a la otra diosa, Gabriela Sabatini.
Lo hice aproximadamente a las diez de la noche, sabiendo que ya serían las diez de la mañana en Tokio. Para poder verla a la menor de las Taniguchi efectué una videollamada. Atendió de inmediato. Estaba hermosa, como siempre. Vestida con una musculosa blanca que no disimulaba en nada sus interesantes senos y un pantaloncito que descubría más que lo que tapaba.
- ¡Hola Alexia-san! ¡Que alegría! - Dijo entusiasmada.
Después de los saludos le pregunté que estaba haciendo.
-Ordenando la casa. La torpe de mi hermana tiene una sorpresa para esta noche, pero como no quiso decírmelo ni hablamos de poner la casa en orden. Lo que no sabe es que yo me enteré de sus planes, ja, ja-
De manera que tras un intercambio de chismes la dejé seguir trabajando. Yo también imaginaba alguna sorpresa sobre mi propia fiesta de cumpleaños ya que no había mencionado nada al respecto, pero mis novias tampoco. Mantenían un mutismo sospechoso y eso me hizo pensar que andaban organizando algo a ocultas.
En el amanecer de mi día subí al piso de Marga pues habíamos quedado en que desayunaríamos allí. Y estaban las dos preparando el café y las tostadas. En cuanto me vieron corrieron hacia mí y me besaron en las mejillas entregándome posteriormente sendos regalos. El de Keiko era un par de zapatos con taco aguja que alguna vez, en nuestros paseos por el centro, me habían visto elogiar. Marga me regaló un set completo de maquillaje con su caja contenedora y una gran cantidad de elementos. Les agradecí con un beso a cada una y sin preguntar siquiera por sus intenciones para la noche comencé a desayunar. Mientras tanto ellas se miraban cómplices y yo me hacía que no lo notaba.
Apenas se marcharon me senté frente a mi computadora decidida a finalizar ni novela.
El viaje
Pocos días después estábamos en Ezeiza listas para abordar el avión de Iberia a nuestro destino. En la despedida estuvieron presentes mis padres, Cielo y Alma y sus respectivos padres que, luego nos enteramos, aprobaban totalmente la relación entre ambas. También estaba Maxi, luciendo como una verdadera dama y contándonos que había comenzado con la transición, inyectándose hormonas. Los que no estuvieron, obviamente, fueron los padres de Luna a los que lógicamente ni esperábamos ver.
Cargábamos cuatro valijas cada una llevándonos todo lo que pudimos cargar. Mientras esperábamos la partida papá se acercó a Luna y a mí y nos dio un sobre a cada una.
-Esto es para ustedes. No queremos que pasen privaciones. Y recuerden, lo primero que tienen que conseguir en un lugarcito para vivir. Esto sobra para que se paguen el alquiler y sobrevivir hasta que cobren su primer sueldo-
Abracé a papá y a mamá. También lo hice con mi hermano. Iba a comenzar una nueva vida con la esperanza de que todo me iba a ir bien. Todo lo que hicieron mis padres fue para apoyarnos y educarnos, aunque tal vez muchos moralistas piensen lo contrario.
Después de las largas trece horas de vuelo en el que aprovechamos a dormir y ver alguna película aterrizamos en Barcelona. En la calle tomamos un taxi. Yo tenía la dirección de una inmobiliaria que me habían recomendado en mi nuevo trabajo. Allí fuimos. Sin demasiado papeleo ya que estaban avisados de mi llegada conseguimos un departamentito amueblado frente a las Ramblas. Era pequeño, pero ideal para nosotras dos y muy acogedor, en un tercer piso.
No quise perder tiempo y nos presentamos en el estudio. Me recibieron con mucho entusiasmo y cuando les dije que traía conmigo a una persona que también deseaba trabajar la aceptaron de inmediato.
Una vez en la calle le propuse pasar por la Universidad.
- ¿Tenes pensado estudiar algo? - Le pregunté a Luna.
-Si, artes plásticas, en especial pintura- Dijo resuelta.
De manera que nos presentamos en ambas facultades, la de arquitectura para mí y artes plásticas para ella. Ya estábamos organizadas el primer día de nuestra llegada. No era cuestión de perder tiempo.
Tiempo que fue pasando lentamente, quizá por la paz en la que vivíamos Luna y yo. A pesar de ello nos manteníamos ocupadas. Durante el día trabajamos en el estudio. Yo estaba en el sector de las grandes reformas estructurales y Luna, debido a su capacidad e ingenio comenzó a ocuparse de las decoraciones interiores.
Por la tardecita íbamos a nuestros respectivos cursos y a la salida nos encontrábamos para volver juntas a nuestro nido de amor. Allí cocinábamos y terminábamos en la cama jugando nuestros juegos lésbicos.
Un día recibí una caja con una encomienda de mi madre. Cuando lo abrí no pude menos que sonreír ante el contenido. Mi madre me enviaba dos hermosos dildos con sus correspondientes arneses.
“Para que lo disfruten” Decía en una tarjeta.
Hasta ese momento yo había sido bastante tradicional en las cosas que hacíamos en las relaciones, pero ante el envío decidí compartirlo con mi novia. Y eso motivó que le confesara como había sido iniciada sexualmente por mi madre
- ¿Y eso no te generó un trauma? - Me preguntó.
-No, mi madre me lo enseño con mucho amor. No soy lesbiana por eso, es algo con lo que se nace, no es una “construcción social” como dicen algunos idiotas-
- ¿Y tu mamá se dio cuenta de ello? -
-Si, por eso prefirió iniciarme ella misma sin que corra ningún tipo de riesgo-
-Que grande tu mamá. Ya veo por qué sabes tanto-
Novedades de Argentina
En todo este tiempo nos mantuvimos en contacto con nuestras amigas y familiares.
De Cielo y Alma supimos que seguían entusiasmadas con sus estudios. De vez en cuando realizábamos videollamadas y nos prometieron que en las vacaciones vendrían a visitarnos.
En un zoom con mis padres les pregunté como continuaban en su relación. Estaban contentos. Nos contaron que habían concurrido a una reunión de matrimonios swingers solo para saber de qué se trataba y que consiguieron relacionarse en una gran amistad con una pareja con la que siguieron manteniendo relaciones por fuera del grupo. En esas relaciones tenían toda clase de combinaciones posibles. Mi padre con la otra mujer, mi madre con el otro hombre y hasta entre ellas y entre ellos. Me quedé contenta por mis padres.
Cuando les pregunté por Maxi me dijeron que estaba de novia, así en femenino, y que no la llamara más con el nombre antiguo porque había obtenido el nuevo documento con el nombre de Noelia.
Intrigada llamé a mi hermano (¿Hermana, debía decir?) y lo encontré, videollamada por medio, junto a su novio. Estaba hermosa, tenía una abundante cabellera color castaño y una carita muy dulce y sexy. El novio era un muchacho muy varonil.
Cuando les pregunté donde se habían conocido nos contó que el joven era el hijo del matrimonio swinger amigo de nuestros padres.
-Así que queda todo en familia- Le dije riendo.
También me puso al tanto de que estaba trabajando en alta costura con mamá y que estaban por abrir un local en una zona comercial de la ciudad. Y que el novio estaba estudiando ingeniería.
Los felicité. Me sentí contenta por ver que mis familiares habían encontrado sus caminos y seguían siendo felices.
Epilogo
Luna y yo seguimos manteniendo relaciones aprovechando todas las enseñanzas de mi madre. Nuestra vida es la normal de cualquier pareja. No somos nada diferente a un matrimonio heterosexual. La elección de una persona de nuestro mismo sexo es una decisión personal, íntima y única.
Por ello no entiendo a quienes se manifiestan orgullosos de ser homosexuales y lo manifiestan en las bizarras Marchas donde se exponen como freaks.
No entiendo a quienes se ponen una remera con la cara del homofóbico Che Guevara.
No entiendo a los seguidores de la cultura woke que terminan apoyando naciones donde no podrían sobrevivir diez minutos, ejecutados y torturados de manera horrible.
No entiendo a las feministas que se quejan de todo cuando, en realidad, gozan de todas las prerrogativas que les otorga la sociedad que ellas llaman “patriarcal”
En cuanto a la actitud de mis padres no tengo nada que reprocharles. Se que esto suena escandaloso, pero nos permitió a mi hermano y a mi poder conocer todo lo que se necesitaba acerca del sexo en un ambiente sano y seguro. Yo sentí su amor, sobre todo el de mi madre y la fugaz experiencia con mi padre me sirvió también. No tengo duda alguna que no fue su actitud las que nos convirtió en persona trans a él y en lesbiana a mí. Eso ya estaba dentro nuestro, en nuestra alma y en nuestro cerebro. Solo había que sacarlo a la luz.
Después de todo en civilizaciones como la de Sambia en Papua Nueva Guinea los varones son iniciados por varones adultos y en la región de Malawi las niñas son iniciadas por sus mayores en el momento en que tienen su primera menstruación. En el antiguo Egipto las relaciones incestuosas entre hermanos y padres e hijas eran absolutamente normales como en los casos de Ramses II y Akenaton. En la Europa medieval al no haber sitios para la intimidad matrimonial los hijos veían a sus padres tener relaciones y aprendían observando.
Y ahora los dejo… tengo que ir al dormitorio porque Luna vestida con un camisón transparente rojo me está haciendo gestos insinuantes desde la cama
FIN
Era media tarde cuando le di el punto final. Estaba satisfecha. Ni siquiera la revisé. Así como estaba se la envié por mail a mi editor
“Ahí te va” Le escribí en el cuerpo del mensaje.
Unos minutos después me llegó su contestación.
“¡Fabulosa!” Escribió.
Al mismo tiempo recibí un llamado de felicitaciones de parte de la diosa Gabriela Sabatini.
Capitulo IX
Después de terminar la novela y viendo que ya era hora del mate vespertino me dedique a prepararlo. Pero no tuve mucho tiempo de relax, apenas estaba tomando el primero sentí la llegada de Marga que, como es su costumbre, se anunció a los gritos desde la planta baja.
Le estaba contestando que estaba en mi piso cuando oí la llegada de Keiko. Mas discreta en su saludo porque, para mi sorpresa venia acompañada de sus padres. Minutos después llegaron las arquitectas y mi editor, que no me había dicho que estaba en Punta del Este, acompañado de su parejita feliz, Jacobo.
Los últimos en llegar fueron los Nogueira y la señora Azumi. De manera que en escasos minutos me vi rodeada por toda esa gente tan cara a mis afectos.
Los padres de Esther me regalaron un collar de plata de diseño muy delicado, los Yamura una nueva katana para mi colección, las arquitectas un vale de compra para que adquiriera lo que quisiera en Damiano Alta Costura y mi editor junto a Jacobo un ejemplar del Quijote encuadernado en cuero.
Todos trajeron vituallas para comer y beber en tal cantidad que creo que tenía para varios cumpleaños. Fue una hermosa fiesta. Conversamos, cantamos, toqué la citara Guquin y bailamos hasta cansarnos. En medio del festejo me llamaron las chicas de Japón, Mitsuko, Harumi y Maruta, por un lado, Yuzu, Mei, Matsuri y los Ahiara por otro. Y también una comunicación especial del abuelo.
Luego, de a poco los invitados se fueron marchando, salvo los Yamura que se retiraron a dormir en su habitación en el piso de Keiko. Nos quedamos las cinco conversando y degustando la última botella de vino. Me preguntaron cómo iba la novela. Cuando les contesté que ya estaba terminada me pidieron que se las contara. Al final de mi relato aplaudieron entusiasmadas.
-Ojalá fuera recibida así cuando la publique- Les dije
-Vos estas más allá de todo. Va a ser un suceso- Afirmó Silvia.
-Espero que sí, estoy para el Nobel o para el patíbulo- Respondí.
Antes de irse mi editor me confirmó que publicaría la novela y que estaba pensando una campaña publicitaria para generar la polémica antes que nos atacaran. Le agradecí el gesto. Estábamos por saltar al vacío.
Al otro día me comuniqué con mi editor que ya había regresado a Buenos Aires y estaba trabajando en la edición de mi texto. La llamada fue producto de un largo periodo de reflexión.
-Creo que no debemos hacer presentación de la novela. No quero comerme agravios o ataques en el acto- Le dije.
-Estoy de acuerdo- Respondió.
-Ni acá ni en Japón. Voy a conversar con Mitsuko para averiguar que recepción tendría allá- Agregué.
-Espero noticias tuyas- Manifestó.
Sin demora llamé a la mayor de la Taniguchi. Se sorprendió por la comunicación, pero cuando le conté sobre mi duda se manifestó, como siempre, muy colaborativa.
-Dejame que lo averigüe. Es un tema muy difícil, pero muy interesante-
En tanto mi editor comenzó una campaña como para no pasar desapercibidos. La idea era abrir el juego de la polémica antes de que los analistas literarios quisieran imponer su opinión.
Lanzó el libro con el título y por debajo de mi nombre una frase que decía “Alexia Montes se atreve donde otros hacen agua”
En cuanto los ejemplares estuvieron en las librerías arreciaron las críticas. Era de esperar, pero estaba preparada para no darles ninguna importancia.
Algunos títulos decían
“Ciertamente la señora Montes por parecer políticamente incorrecta ha pasado una línea muy peligrosa para su carrera”
“La famosa escritora justifica el abuso infantil”
“Un libro lamentable la última novela de Alexia Montes”
“Esto es el fin de una escritora que se desbarrancó hacia temas indeseados”
Y otros por el estilo. Pero me abstuve de contestar. El silencio fue mi arma más efectiva porque el libro se estaba vendiendo como pan caliente. En pocos días se agotó la primera edición y hubo que hacer otra.
En tanto recibí novedades del lejano Oriente. Mitsuko me dio una buena noticia. En Japón la tenían bien clara de cuando se habla de ficción en temas tan espinosos y me envió una lista de mangas y animes e incluso libros de autores del canon japones que habían tratado temas similares. Por lo tanto, después de una conversación con mi editor decidimos enviarle el libro al jefe de Yuzu. Como esperábamos fue notoriamente bien recibido y el anuncio de que lo editarían en cuanto estuviera traducido.
Pero, de pronto surgió una novedad inesperada. Una tarde Marga, la más adicta a las redes sociales, me acerca su celular y me muestra su Instagram. Cuando lo leí no podía creerlo. Una mujer, española, contaba con detalles como se había iniciado en el lesbianismo gracias a su madre y lo agradecida que estaba por ello. Por lo que recomendaba mi libro ya que se había sentido identificada por el relato.
- ¿Esto es cierto? - Le pregunte a mi novia.
-Totalmente, y ya tiene más de diez mil vistas. Se está viralizando a velocidad astral-
Y lo que fue una confesión aislada se convirtió en una marea. Durante el día se sumaron otros usuarios de la red social para contar su propia historia. Yo seguía anonadada. Luego de veinticuatro horas el flujo mermó, pero ya había sumado miles de vistas y compartidas en Uruguay, Sudacalandia y España.
Aquel periodista que había vaticinado mi muerte literaria escribió.
“La señora Montes ha vuelto a salirse con la suya”
Capitulo X
Ni el casi centenar de casos que se postearon en las redes sociales de personas que relataban haber tenido una experiencia similar a la de mis personajes, agradeciendo, igualmente a sus padres su iniciación sin traumas, ni la masiva venta de ejemplares, calmaron a los que estaban decididos a seguir atacándome.
De todas maneras, se hizo evidente que la gente no escucha a esos seudo opinadores, miembros del periodismo barato que se regodea con el escándalo. Lo único que lograron fue que las ventas siguieran aumentando. Y más aún llamó la atención cuando se supo que en Japón esperaban ansiosos la edición del libro. Y sobre todo en el Estudio Wit que me solicitó un resumen del argumento para ir preparando personajes y ambientes.
En medio de este fragor me llamaron del castillo del Alquimista para saber por qué no habíamos realizado una presentación formal del libro en su sede. Largamente tuve que hablar con ellos para hacerles entender que la resolución había sido promovida por el temor a un escándalo en el que ellos mismos hubieran quedado involucrados. Finalmente entendieron y aceptando mi explicación me invitaron a seguir presentando en su sede mis próximos libros. Les agradecí la confianza y comenté
-Siempre y cuando haya próximos libros y si los hay, no sean tan polémicos-
Aquellos que viven de los escándalos públicos pasaron a la opción de invitarme a sus programas a lo que, por supuesto, me negué. No me iba a convertir en pasto para esos leones, además del hecho de que todas esas invitaciones provenían de Sudacalandia donde no tenía pensado volver jamás.
Uno de esos programas fue la comida televisiva en lo de la centenaria Mirtha Legrand que nunca fue objeto de mi devoción. Estaba segura de que iba a querer destrozarme y lo escuchada que es su voz por sus aduladores, como si fuera una gurú de los medios. Varias veces insistieron y en todas ellas les di una rotunda negativa.
Mi editor bailaba de alegría. Y yo también. Las regalías iban aumentando como espuma de cerveza. Pero había una opinión que me interesaba y un día decidí visitar a los Yamura en su casa. El matrimonio estaba sorprendido por mi visita cuando los llamé pidiéndoles permiso para verlos.
En cuanto llegué me atendieron con todos los honores. Luego de tomar una taza de té les conté lo que estaba sucediendo. La mamá de Keiko fue hasta la biblioteca y regresó con un ejemplar del libro en la mano.
-Hay que ser muy valiente para escribir esto- Dijo mientras se acomodaba nuevamente en su sillón favorito.
- ¿Recuerda el Monte Huachan? - Preguntó el señor Yamura.
-Claro, como olvidarlo-
-Bien, esto es aún más valiente. Corrió un gran riesgo y le salió bien. Esos agoreros del periodismo no saben nada. Y sobre todo no saben que cuando la atacan, usted se vuelve más fuerte. La felicito-
Y otro té mediante terminé mi entrevista con los padres de mi novia. Ahora me sentía mucho más tranquila.
Unos días después recibí la invitación para ir a Japón a presentar el libro. Estaba feliz. Podría ver nuevamente a mis grandes amigas del otro lado del mundo.
Pero antes de ello se decidió la firma del acuerdo que daría la formación de la fundación. Después de poco cavilar se decidió que se llamaría “Fundación Del Este para la amistad y la educación” y que otorgaría becas para alumnos destacados en Artes plásticas, Arquitectura, Literatura y Tecnologías digitales. En un momento se nos ocurrió llamarla Scissors, pero nos pareció una irreverencia.
Los aspirantes a tales becas debían presentar todos sus antecedentes en escuelas secundarias, especializadas o no en los temas mencionados pero que tuvieran verdadera vocación de seguir sus estudios en las universidades más importantes de Sudacalandia, Uruguay o cualquier país del mundo.
Marga fue elegida la primera presidenta y el resto conformamos un Consejo de Administración. Dos hijas de empleados de Keiko serían las empleadas administrativas y nos propusimos tomar más empleados en cuanto se pudiera.
El padre de Esther donó, sin necesidad de pedírselo, una importante suma de dinero e instó a colegas y amigos a hacer lo mismo por lo que nuestras arcas se llenaron de dinero aun antes de la firma del acuerdo. También donó el señor Yamura de su cuenta personal y el acto de formación se realizó en el mismo edificio donde Marga tiene su inmobiliaria y las arquitectas su estudio. En el último piso de esa hermosa construcción se ubicarían las oficinas de la fundación. Y tanto los Nogueira como los Yamura estuvieron presentes en la breve ceremonia que fue cubierta por un par de periodistas locales y uno de un canal de Montevideo.
Mi editor se ofreció generosamente a realizar toda la publicidad necesaria en impreso o en las redes. Y así fue que nació nuestra heredera.
En la semana siguiente partí para Japón. Mis novias y amigas estaban bastante ocupadas con sus tareas y mi visita al Lejano Oriente iba a ser tan breve que emprendí el viaje en solitario. De manera que aproveché a dormir la gran parte del tiempo. Vi una película y dado que nadie me reconoció pude descansar cuanto quería.
En el Aeropuerto de Tokio me esperaban Mitsuko y Maruta. Fue una larga sesión de besos y abrazos. La hermana de Harumi estaba tan espléndida como siempre. Y Maruta parecía más desarrollada y mucho más sexy.
Me llevaron al edificio donde viven las dos parejas Aihara pues me habían invitado a alojarme en el departamento de Yuzu y Mei. En cuanto llegamos me encontré con la sorpresa de estaban esperándonos los otros Aihara, Ume y Shou, Harumi y Matsuri.
Los abrazos y los besos continuaron. Cuando paso el primer instante de los saludos me dijo la mamá de Yuzu:
-Una gran historia. Los padres deberían estar más cerca de sus hijos en los momentos más importantes-
Y recordé como ella había propiciado subrepticiamente el romance entre la rubia y Mei.
Capitulo XI
En medio de esta animada reunión se me acercó Maruta y me preguntó
- ¿Es cierto que alguna vez te acostaste con Mitsuko? -
Me quedé muda sin saber que debía contestar, pero, por suerte la hermana de Harumi salió al paso.
-Maruta, deja de importunar-
Y dirigiéndose a mí, pero dejando que su novia escuchara continuó.
-Esta chica tiene la imaginación muy desarrollada-
Pero, por la sonrisa de Maruta me di cuenta que no tenía dudas al respecto. De todas maneras, era evidente que no le importaba.
Esa noche me quedé a cenar con los Aihara. Fue una velada agradable y la sensación de estar en familia. Y cuando me fui a dormir me sentía feliz de poder compartir estos momentos con la gente que quiero.
En la mañana siguiente pasó a buscarme Mitsuko, acompañada de Maruta y fuimos a caminar por Kabukicho que tiene la fama de ser el barrio rojo de Tokio, aunque durante el día, si bien bulle de una cantidad numerosa de gente paseando es en la noche cuando cobra vida con la gran cantidad de restaurantes y salas de masaje.
Pero no podía pasear en las horas nocturnas porque esa misma tarde debía presentar el libro en el Centro que dirige el señor Akiyama y donde trabaja Yuzu. Después de una larga caminata y un suculento almuerzo regresé al edificio donde estaba alojada y me preparé para el evento más esperado de mi fugaz paso por la capital de Japón.
Me vestí con mis mejores galas, un vestido de tela brillante, muy corto y botas de taco alto. Como estaba acordado volvió a llevarme mi gran amiga, la mayor de las Taniguchi. En pocos minutos estuvimos en la puerta del Centro. Había una larga fila de personas esperando para entrar que, cuando me reconocieron se convirtieron en una marea de pedido de autógrafos.
-Esto va muy bien- Dijo mi amiga.
-Por lo menos hay más gente que cuando presenté el libro sobre las carreras de autos- Respondí.
Entremos en el salón contiguo, como de costumbre, hasta que el público terminó de acomodarse. Una vez que eso ocurrió el señor Akiyama salió al escenario y tomando un micrófono señaló hacia donde yo esperaba entre bambalinas y dijo.
- ¡Nuevamente con nosotros nuestra escritora preferida, la señorita Alexia Montes! -
Sali al escenario en medio de un fuerte aplauso. Me senté en el sillón que me ofreció el dueño de casa y él se acomodó en otro. De inmediato comenzó su presentación.
-Hoy estamos reunidos para la presentación del nuevo libro de nuestra dilecta amiga. Un libro, que como ya sabemos, ha causado una ola de comentarios adversos en Occidente pero que superó con creces la venta de sus libros anteriores. Aquí en Japón tenemos una larga tradición de autores que tocaron el tema del incesto y conocemos la diferencia entre la ficción y la realidad, por lo que estamos acostumbrados a leer libros con temas tan espinosos. Entre los escritores que conocemos tenemos a Junichiro Tanizaky, a Kenzaburo Oe, a Natsu Kirino, a Ryu Murakami, a Yukio Michimo Y a Banana Yoshimoto…-
“La pucha, cuantos” Pensé yo.
-…Todos ellos nos han hecho pensar y opinar sobre estos temas espinosos y ahora la señorita Montes nos presenta una nueva visión que, además, según hemos sabido cuenta con una larga cantidad de personas que han manifestado haber tenido esas mismas experiencias en su vida real-
Y así continuó con su discurso un rato más. Luego me toco a mí. No me extendí demasiado. Relaté que mi idea había surgido de escribir algo realmente disruptivo y que no se me ocurrió nada mejor que eso pero que durante la escritura me fui dando cuenta de que lo podía presentar como una teoría social en medio de un mundo convulsionado donde la juventud se ve expuesta a dramas peores como la violencia, la tecnología alienante y las drogas.
Mas tarde llegaron las preguntas, aunque no fueron muchas.
- ¿Usted cree que su propuesta pueda convertirse en una nueva forma de educación sexual?
- ¿Le asombró la cantidad de confesiones de personas que vivieron esa experiencia de manera positiva?
- ¿Es un relato autobiográfico? –
- ¿Por qué cree que en Japón fue mejor recibida que en los países de habla hispana? -
Al primera respondí que no creía que sucedería, pues estaba segura que la humanidad marchaba a una degradación social debido a los otros factores que había mencionado, en especial a las nuevas tecnologías. A la segunda contesté que me sorprendió que hubiera personas que habían vivido esa experiencia y a la tercer le pregunté yo misma si no había leído mi libro acerca de la relación con mis padres. Me contestó que no y entonces le conté rápidamente que mis padres habían sido todo lo contrario de los padres de la protagonista. A la cuarta pregunta respondí que creía que era por la religión. Que, aunque pensaba que el catolicismo ya no era tan importante los cultos evangelistas estaban minando las mentes de las personas, algo que no sucedía en Oriente.
Luego pasamos al salón continuo para el ágape y firma de libros. Como de costumbre me quedó la mano acalambrada. Mitsuko me ayudó con las dedicatorias y yo solo firmaba. Culminamos en día en otra cena en lo de los Aihara. Mitsuko me invitó a pasear por Shibuya y Akiabara el día siguiente.
De manera que en la mañana salimos a caminar por los barrios más emblemáticos de Tokio. En Akiabara compre, como de costumbre, más muñecas de monas chinas y algunos mangas. En Shibuya pasamos por su famoso cruce, tomamos unas cafés en Starbucks y dejé unas flores en el monumento a Hachiko, el perro que esperó nueve años a su amo en la estación de Shibuya.
Por la tarde fuimos al Estudio Wit. Estaban contentos de recibirme y yo de volver a verlos. El director me mostró algunas ideas en las que ya habían estado trabajando y las aprobé.
-Vamos a hacer una película con esto. Va a ser un éxito- Me anticiparon.
Y quedé convencida de que sería así. Como de costumbre almorcé junto al personal acompañada de Mitsuko.
- ¿Una nueva novia? - Me preguntaron
-No, aunque no desecharía la idea- Contesté riendo.
Esa noche se reunió toda la banda en la casa del abuelo. Estaban todas las chicas, Harumi, Maruta, Mitsuko, Yuzu, Mei, Matsuri y hasta Momokino, Shou y Ume y el patriarca Aihara estaba contento de recibirlas.
-Tiene que venir más seguido, así logro que me visite la juventud- Me dijo.
Y luego elogió mi libro.
-Usted tiene una gran capacidad de generar desafíos-
Agradecí sus palabras. Comprendí que había valido la pena asumir el riesgo. Y que, contra mi suposición, en Japón fui mucho mejor recibida de lo que esperaba.
La cena fue abundante y bien regada con vino de California. Comimos, conversamos, reímos y hasta bailamos. El abuelo hizo unos pasos de baile y pasamos una noche genial. Luego Mitsuko nos llevó a las dos parejas Aihara y a mí a su edificio. Me fui a dormir lo más rápido que pude. Al otro día debía tomar mi vuelo de regreso. Y ya estaba extrañando a mis chicas de Punta del Este.
Fin.
(La imagen de portada es del manga 1 y ½ que cuenta la relación lésbica entre madre e hija.)