Friday, August 16, 2013

Reflexionando sobre la construccion del genero


No es novedad que hoy día esta aceptado que el genero es una construcción personal, no esta originado en los parámetros heteronormativos de la sociedad, ni en la orientación sexual, ni por la genitalidad.
Al binomio hombre-mujer comenzaron a agregarse las homosexualidades, tanto entre mujeres como entre hombres, pero luego todas estas definiciones, (gay, lesbiana) resultaron pocas ya que la variedad de construcciones de géneros se fue haciendo tan amplia que se generaron diversidades dentro de las diversidades.
En definitiva que toda manera, todo estilo, toda forma de vida, se fue atomizando hasta convertir a cada persona individual en una diversidad mas, única e irrepetible, creando que las definiciones y las etiquetas sean algo obsoleto y carente de valor.
La idea de la libertad de elección, no solo de nuestra búsqueda del compañero sexual o de amistad o de grupo, sino de nuestra propia visión de nosotros mismos nos pertenece en exclusividad.
Cuanto mas cuando esa elección de vida trasciende los parámetros heteronormativos y se convierte en lo Trans. Que no es solo la travesti que se aplica hormonas y se realiza implantes, ni aquellos que llegan hasta operaciones voluntarios de cambio de sexo, sino las que, como nosotras las crossdressers que nos construimos, a lo largo de muchos años, mas o menos, según el caso de cada una y según el estilo que deseamos adoptar.
Construimos dentro nuestro una mujer que vive, respira, goza y sufre como cualquier otra persona, Una mujer con vida propia, pero que no es independiente del varón que la cobija, por eso es interesante observar que no solo construimos a esa mujer sino también a ese varón, por que ese varón ya no será igual a los demás, es especial.
En medio de toda esta variedad de diversidades nosotras somos dos personas en una, dos personas que debemos congeniar para que habiten una misma mente y un mismo cuerpo.
Un varón especial, único, y una mujer especial y única. Y esa construcción, además de llevarnos tiempo, en ocasiones nos produce confusión por que arrastramos las normativas de una sociedad que pretende que seamos “normales”. Algunas superan todas las disyuntivas y encuentran las respuestas, otras no salen de su cascaron y se sienten mal por ello. Algunas les dan demasiada importancia a los parámetros de belleza y relaciones humanas y se sienten frustradas por que entran en el juego de lo que la sociedad impone como bello y como vida realizada.
Pero nosotras somos demasiado especiales para acatar esa normatividad. Todas somos bellas aunque creamos que el espejo no nos devuelve la imagen que querríamos, todas estamos realizadas desde el momento en que sentimos en nuestro interior la hermosa manera de vivir que adoptamos.
Somos especiales, tanto como mujeres, tanto como varones, en suma como crossdressers. A diferencia de tantas personas que pasan por la vida siguiendo la zanahoria de lo que se considera, éxito, realización o simplemente sobrevivencia, nosotras destruimos las consignas preestablecidas, arriesgamos inclusive relaciones personales, familiares y hasta laborales, unas más, otras menos, pero en algún punto todas hemos corrido ese riesgo.
Somos lo que elegimos construir, diversas en la diversidad, auténticas. Maravillosas, sin etiquetas, sin comparaciones por que salimos o no a la calle, por salimos o no del closet, por que podemos comprarnos ropa buena o no, pelucas o zapatos buenos o no.
Se que algunxs pueden objetar la semántica de este texto, pero debemos reconocer que el vocabulario esta quedando corto (o yo tal vez ignore nuevas palabras) pero al menos podemos resumirlo en dos palabras conocidas. SOMOS UNICAS.