Thursday, January 27, 2011

Una blusa muy especial

La blusa es el primer regalo que me hizo mi pareja para mi vestuario femenino, la pasada Nochebuena

De minifalda

Con la mini que le compré a Claudia, de Crossdressing Buenos Aires

Enero 2011. Vestido dorado

Podrán creer que el vestido me costó solamente $50? (en Argentina)

Tuesday, January 25, 2011

Sábado 22 de Enero de 2011

Esto que voy a contarles es una de las más hermosas experiencias que he vivido dentro del crossdressing.

Tengo un amigo al que conozco desde que hicimos juntos el servicio militar en 1974. De todas mis amistades pasadas y actuales fue el único que perduró a lo largo del tiempo ya que los que conocía de mi época juvenil desaparecieron y los actuales datan de diez o quince años atrás.

A lo largo de todos estos años tuvimos contacto, a veces mas seguido otras más esporádico pero bastó para saber que era de nuestras vidas, noviazgos, casamientos, hijos, avatares laborales y separaciones. Además nos hemos ayudado mutuamente en pequeñas cosas.

En los últimos tiempos comencé a invitarlo a mi casa a almorzar algunos sábados cada tanto. Este acercamiento se produjo luego de su separación e hizo que comenzara a darme vueltas por mi mente el contarle aquellas cosas que nunca había mencionado: mi homosexualidad y el crossdressing.
Pero ocurría que cada vez que venía terminaba por no animarme y cuando se iba yo me quedaba terriblemente frustrada.

Meses atrás vino una vez más. Esta vez dejé algunas señales a la vista, la foto del escritorio de la compu, un par de retratos sobre la misma, la puerta abierta de mi dormitorio donde se puede ver, al pasar por el pasillo, mis pelucas sobre una repisa en sus cabezas de telgopor y una cantidad de fotos en 40x30 (¿vanidosa yo?) colgadas de la pared. Pero no registró nada y yo termine por no animarme a más, de nuevo. Cuando se marchó me sentí de nuevo una pelotuda.

Pasaron dos días y no aguanté, sucediera lo que sucediera no podía posponerlo más. Aunque no sea el medio más adecuado para confesiones de esta importancia le envié un extenso mail contándole todo. Lo que soy y que es el crossdressing.
Me contestó inmediatamente asegurándome que estaba todo bien, que respetaba mi condición y que nada haría menoscabar nuestra amistad.

Lo invite de nuevo a mi casa el pasado sábado 22 de enero. Ya no tenía ninguna duda. Le mostraría mi habitación, mi ropa, mi calzado, mis pelucas, mis fotos, hasta la mariconada de todos mis muñequitos sobre la cama.

Pero el jueves anterior a su visita se me adelantó imprevistamente pues encontré en mi Facebook una solicitud de amistad y un mensaje donde manifestaba su sorpresa por la cantidad de contactos que tengo. Obviamente le acepte y le pedí que viera allí mis fotos para comentarme luego que opinaba.

Como consecuencia comencé a fantasear con la idea de montarme cuando el viniera, pensando en que manera se lo sugeriría. Incluso en algún momento pensé “Y si cuando entra me dice: Yo pensaba que me iba a recibir Alexia” Era una hermosa fantasía pero casi imposible, si lo quería hacer debía ser yo quien lo dijera.

El sábado me levanté temprano, cocine, prepare todo lo necesario, me duche y me depilé. Después me puse a jugar un video juego para calmar mi ansiedad mientras esperaba. Me quede vestida de hombrecito con un pantalón corto de jean, remera y sandalias de goma aunque abajo tenía una tanga.

Llegó a las 12 horas, abrí la puerta, me saludo y me dijo, y juro que esto es la más absoluta verdad: Yo pensaba que me iba a recibir Alexia.
No se imaginan como hizo mi corazón. ¿En serio me lo decís? Le pregunté. Si, como te sientas cómodo, contestó.

Estuvimos un rato hablando de varias cosas, de nuestros hijos, de los trabajos, de bueyes perdidos mientras nos acabábamos la picada con cerveza pasamos al tema. Le pregunte si había visto mis fotos y a partir de allí le conté en detalle como había evolucionado tanto como gay y como cross y seguir explicando que es el crossdressing. Además le revelé quien es mi pareja, pues lo conoce personalmente, aunque en ese momento me confesó que había tenido alguna sospecha al respecto. Y otra agradable sorpresa que tuve fue que pude darme cuenta que no solo había visto mis fotos en Facebook sino que había leído con atención los escritos de mi blog.

Antes de pasar a la comida lo invite a ver mi habitación con todas las cosas antes detalladas. Quedó fascinado, abrí los cajones de la cómoda, las puertas del placard, le mostré las botas, las sandalias, la ropa, en especial el nuevo vestido que había comprado el día anterior. Y ahí le dije: Bueno, si me esperas un ratito me cambio.

Me puse la mini de jean blanca y una blusa sin mangas color violeta, la peluca castaña, las sandalias de plataforma y taco de acrílico y me maquille lo mejor que pude.

Cuando salí bromeó preguntando por mi otro yo, Se fue, le dije.
Yo estaba refeliz, no solo por poder mostrarme sino que además sentí que en un segundo había superado otro de mis miedos, el mostrarme por primera vez, (bueno, salvo mi tía y mi pareja) ante una persona que me había conocido siempre como hombre. Y además como me comportaría dado que cuando estoy montada cambio automáticamente todos mis modos, como camino, como me siento, hasta como hablo. Pero me sucedió lo que a los actores al subir al escenario, de pronto todo era natural. Todo fluía como si hubiera sido siempre así.

Comimos, seguimos charlando, le mostré los cambios que había hecho en mi jardín, mis nuevos cuadros,
Cuando llevé los platos sucios del comedor a la cocina me ayudo a hacerlo y sentí en ese momento que era más que un gesto de amistad, era un gesto de caballerosidad.

Y ahí estaba, mientras yo repartía en pociones el helado que había traído, él, parado a mi lado (10 cm. más abajo debido a mis tacos) mirándome. Y creo que no exagero, aunque la palabra suene muy presuntuosa, con admiración.

La tarde se deslizó rápidamente, yo estaba eufórica, no paraba de parlotear. Hablamos de muchas otras cosas, hasta de política y deportes. En ese momento no me creía una diosa, ni una diva, solo se que me sentía recómoda y eso bastaba para mí.
A las 19 horas decidió partir. Yo tenía que ir, como todos los sábados, a casa de mi pareja.

Mientras abría la puerta, apoyó una mano en mi cintura y me dio un suave beso en la mejilla. Sentí electricidad, pero no sexual ni mucho menos. Solo que comprendí en ese gesto toda su aceptación. Se lo agradecí y el solo dijo ¿Por qué no?

Mis vecinos aun tienen la sana y provinciana costumbre de salir con sus sillas a la vereda a charlar entre ellos. A pesar de que había algunos por allí me asome levemente en el vano de la puerta en tanto intercambiábamos las últimas palabras de despedida. Cerré la puerta y continuando montada me fui a lavar los platos.


Alexia Montes

Friday, January 07, 2011

Como el pájaro

La vida es una dicotomía. O somos los que nos sucede o somos lo que pensamos que somos. En el momento de hacernos un balance pesan tanto una cosa como la otra. Son tan reales los hechos como la visión que tenemos de ellos. Son tan reales las experiencias como los deseos y las fantasías.
Para saber de nuestra vida pasada debemos tener buena memoria, es preciso recordar y si no se recuerda es preciso inventar, creer, soñar. Si no estamos satisfechos desechemos lo que esta de más, lo que nos inquieta. Podemos crearnos una nueva vida. Crear nuevos hechos dentro de la más inexpugnable fortaleza, el cerebro.
Nuestra vida es nuestra. Alguien dijo que somos lo que llevamos puesto. Sería una buena definición para nosotras, las crossdressers. Pero no es así.
El porque se explica por si mismo. Somos lo que nuestro cerebro crea lo que somos. Nuestro cerebro sabe lo que somos. Nuestro cerebro alimenta lo que somos.
Definiciones no me pidan. Etiquetas no me pidan. Estereotipos no me pidan.
Somos lo que somos a pesar de lo que llevamos puesto. Esa es la conclusión.
¿En tu cerebro eres mujer? Pues, eres mujer.
¿En tu cerebro eres crossdresser? Pues, eres crossdresser.
¿En tu cerebro solo eres un chico disfrazado? Pues, eres un chico disfrazado.
Pero no estas obligada u obligado a serlo por siempre, ni para ti ni para los amantes de las etiquetas.
Tu vida no es respetar las consignas ancestrales de la genitalidad. Tu cuerpo es el instrumento de tus deseos. La llave y la puerta a otras habitaciones inexploradas.
Tu vida no es respetar los usos y las costumbres para encajar y lograr la condescendencia de los amos del orden establecido. Seguramente perderás el tiempo buscando tu verdad donde la sociedad te dice que está. Lo más probable es que esté en tu habitación, en esa donde te vistes aunque sea solo para el espejo.
Y si sales a la calle, es para mostrar tu verdad a otros, no para que los otros te espeten su visión de la verdad, no para que te aprueben, no para que te acepten. Por que, siendo que te has hecho dueña de tu verdad solo debes ser tú, y nada más que tú, como el pájaro que no pide permiso a nadie para volar.


Alexia Montes

Tuesday, January 04, 2011

La reina de mi barrio

Yo soy Alexia
la reina de mi barrio
Claro,
mis vecinos no pueden comprobarlo
Aunque,
tal vez
Alguno me haya visto por las tardes
en mi terraza
vestida con inigualable minifalda
Y se dirán
¿Quien es esa bella mujer
que esta de visita en lo de Ricardo?
Ah, pícaro
se la tenía escondida
Y todos pensamos que no le gustaban
que se había vuelto gay

Yo soy Alexia
y aunque no lo sepan mis súbditos
me siento una reina
Soy simpática, soy hermosa
soy sensual
glamorosa
Yo soy Alexia
que no es poca cosa.