Friday, March 05, 2010

¿Mujer real?

Debido a un comentario en el post anterior quisiera hacer una explicación. Por que, en mi caso, no hubiera querido ser una mujer real en lugar de ser lo que soy.
Y lo voy a hacer con un ejemplo. Cundo vamos de viaje de turismo a algún lugar todo lo que vemos nos parece maravilloso y pintoresco, en cambio para los naturales del lugar ya es intrascendente pues estan habituados a ver lo mismo todos los días. Las cross somos como esos turistas y por eso disfrutamos segundo a segundo vestirnos de mujer. La adrenalina nos recorre y gozamos el roce de una tela, la elegancia de los tacos y la tersura del maquillaje. En cambio si hubieramos nacido mujeres nada de eso tendría relevancia.
Por eso prefiero ser cross, por gustarme , por la trasgresión, por la elegancia y por la seducción.

Thursday, March 04, 2010

Prisiones

A lo largo de nustra vida de crossdressers experimentamos la sensación de estar sometidas a diversas prisiones, este cuerpo masculino es una de ellas. El vello que crece y hay que someter a la depilación constante, la falta de tetas, el cabello que no podemos dejar largo, si tenemos la suerte de tenerlo, la imposibilidad de modificarlo para siempre pues hay de por medio otras prisiones, la familia, padres, esposas, hijos, independientemente del afecto que nos une con ellos, el trabajo, los amigos, las convenciones sociales.

Las travestis son. Así sin tapujos, pues han jugado una carta brava y luchan contra las consecuencias que, precisamente, no son buenas, la falta de posibilidades de educación, de conseguir trabajo, de verse obligadas a ejercer la prostitución y la amenaza permanente de enfermedades, la violencia transfóbica y las operaciones mal hechas que reducen su vida a un promedio de 35 años.

Las crossdressers estamos permanentemente queriendo ser. Y las limtaciones nos ahogan. Algunas más, otras menos, tenemos esa posibilidad de montarnos y vernos al espejo tan bonitas como somos. Claro, que no cruzar la barrera que cruzaron las travestis nos da seguridad en el entorno social, al fin y al cabo tenemos otra vida "dentro de la normalidad" ¿Pero cuál es el precio que debemos pagar por ello? Sentir que la crossdresina nos aflora hasta por las orejas y no poder ser, cuando lo deseamos, quienes queremos ser.

Puedo decir que soy una afortunada. En mi casa estoy montada todo el tiempo, corto el pasto del jardín en mini de jean, tomo sol en la terraza en tanga, salgo con mi hombre una vez al mes a visitar a otra pareja de chicos en la cuál uno de ellos tambien es cross, chateo algunas noches producida. Y, creanme, eso me resulta poco

Y eso que atrás quedaron años de matrimonio en los que aprovechaba cinco minutos para ponerme alguna ropita de mi ex esposa o cuando comencé a comprarme mi propia ropa y la tenía en un bolso en la oficina que compartía solo con una persona y aprovechaba sus ausencias para vestirme o cuando debi llevar el bolso a casa de mis padres y pretextando que iba a dormir una siesta, al visitarlos, me vestía con alguna prenda. También puedo decir como contrapartida que de niña mi madre era complice de mis deseos y me prestaba su ropa o que actualmente mi tía mira con interés y agrado mis fotos y hasta he tomado el té en su casa debidamente montada.

No deseo ser mujer, es decir mujer totalmente biologica. Lo que quiero ser es esto. Una crossdresser que pueda salir a la calle como quiere, salir del closet y decirle al mundo AQUI ESTOY, acéptenme o no, pero no me jodan. Y, tal vez, esté allí la mas importante de las prisiones, yo misma y mi falta de valor para hacerlo.

Pero de algo estoy segura, esta llama que está prendida dentro de mí no se apagará más que con mi último suspiro. Nací crossdresser y moriré crossdresser pues no hay ley terrenal ni mandato divino que pueda borrarlo de mi cerebro.